Diario de León

OPINIÓN Roberto Canuria

Hoy por tí, mañana por mí

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León

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La competición regular está entrando en su fase decisiva. Muchos equipos se están jugando algo, bien por la parte de arriba o por la de abajo, aunque otros están en tierra de nadie y son los verdaderos jueces de los enfrentamientos directos. La motivación, ilusión y presión son factores más que decisivos en el devenir de la competición para estos conjuntos. No tener aspiraciones en los encuentros que faltan por disputar produce cierta apatía en la forma de jugar y en el rendimiento, pudiendo aprovecharse de ello el rival. Esta campaña puede pasarle a un equipo, pero la próxima le puede suceder a otro y por eso los favores están a la orden del día y los resultados raros también. La próxima temporada el fútbol base leonés tendrá un equipo en la máxima categoría juvenil después del descenso hace tres temporadas del Puente Castro. Desde el pasado sábado, la Cultural es ya conjunto de la División de Honor. La excelente temporada de los jugadores que dirige Valiño no ha dejado lugar a dudas y su superioridad ha quedado patente desde el principio. A partir de ahora se abre un compás de espera para ver si de verdad reciben el apoyo necesario para consolidarse en la categoría. Un club grande en su estructura debe de estar en la máxima categoría juvenil y tener una buena plantilla de jugadores. Esperemos y confiemos en los acontecimientos venideros porque el tiempo dictará sentencia. El Promesas Ponferrada vuelve a posiciones de promoción tras su victoria en casa ante uno de los conjuntos que están en la pomada. La remontada iniciada por la escuadra berciana en la segunda vuelta se mantiene y aunque en los últimos tres compromisos los resultados no fueron muy positivos, el triunfo cosechado en esta jornada mete al equipo entre los cuatro primeros clasificados y le dota de todas las garantías para conservar esa posición en el sprint final. Ser o no ser es una cuestión de tiempo y el haber llegado hasta aquí de nada sirve sino se consigue el «nuevo objetivo» que parece haber fijado su entrenador José Díez en las últimas fechas. Una presión demasiado fuerte no suele ser buena consejera para estas lides. La Bañeza continúa sumida en una crisis de resultados que parece no tener fin. La segunda vuelta del conjunto morado es para echarse a llorar y toda la ventaja acumulada con mucho esfuerzo en la primera se ha perdido, tirando por tierra el trabajo realizado. La falta de ideas y de confianza está siendo patente partido a partido y las soluciones parece que no llegan. Estar fuera de los puestos de liguilla después de permanecer en ellos durante toda la liga empieza a pesar en la moral de jugadores, cuerpo técnico y directiva. Cuando las cosas empiezan a fallar los cambios deben producirse y encontrar fórmulas para conseguir un buen arreglo. Ante los obstáculos hay que crecerse para superarlos y su plantilla está capacitada y tiene calidad para ello. La Cultural B demuestra más de lo mismo esta temporada y es que ante conjuntos de la parte alta siempre saca tajada, aunque luego ante los últimos clasificados los puntos se pierden. Tratar a los rivales fuertes de tú a tú y tenerles tomada la medida están siendo los principales factores para la consecución de resultados positivos. La necesidad de realizar un buen juego y de que los futbolistas deben demostrar en lo que resta de campeonato que pueden estar en el conjunto «filial» deben ser las motivaciones para encarar esta recta final. El Atlético Bembibre parece querer lavar la imagen ofrecida hasta ahora y logró un triunfo que le permite escalar posiciones. Estar en tierra de nadie y luchar sólo por la honrilla de ganar resulta difícil para mantener la intensidad en las jornadas que restan. Ser un conjunto con una serie de condiciones e imposiciones tiene sus desventajas y eso al final se nota. La Hullera no pudo traerse nada positivo de tierras bercianas y no acaba de salir de esa mala racha en la que está inmersa. La situación no es preocupante en cuanto a la tabla, pero si comienza a ser incómoda por la falta de confianza en sí mismos. Tener un conjunto con gente joven en muchas posiciones suele pasar factura por falta de experiencia.

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