El obispo de Ímola pone el grito en el cielo
Michael Schumacher, que no estrenará su nuevo monoplaza hasta la siguiente prueba, en Barcelona, buscará su primera victoria de la temporada -la 65 de su carrera- con el permiso del obispo de Imola, Tommaso Ghirelli, que puso el grito en el cielo cuando se enteró de que iban a rugir los motores el domingo de Resurrección. Para compensar oficiará ese día una misa en el autódromo. El año pasado ganó Schumacher (Ferrari), quíntuple campeón mundial, que también firmó la pole; la vuelta rápida, con nuevo récord, la marcó su compañero el brasileño Rubens Barrichello. Un año antes, su hermano Ralf logró en Imola el primer triunfo de su carrera -lleva 4- y el primero de la escudería Williams-BMW, que también buscará la gloria con Montoya.