OPINIÓN Marro
Lucha leonesa: ¡lucha, leonés!
«... Furia y casta leonesa/ han hecho de este deporte inmortal/ para orgullo del Pueblo / que le dió identidad./ Bravo luchador hecho de nobleza / siempre tu valor despierta gran pasión. / Formamos corro por ver tus proezas / que un día serán leyendas de León. / ¡¡¡Lucha Leonés!!! (últimas estrofas del Himno a la Lucha Leonesa). Hace un par de semanas se enterraba en Astorga a un ilustre leonés, Luis Alonso Luengo, quien llegó a definir a la lucha leonesa como un ejercicio de caballerosidad y bizzarria y una exaltación de leonesidad. Sirve como licencia retórica ó concesión más ó menos lírica, y visto desde la lejanía luchística maragata. Desde un observatorio de seguimiento mucho más próximo, del cotidiano día a día, la analítica refleja -a través de veladuras de capacidad y oscurantismo- una lucha leonesa tan triste como decadente. También frente a esa Lucha Leonesa ¡ Lucha Leonés! Cándido e ingenuo Alonso ;Luengo, que en esa su línea de exaltación llegaba a proclamar que a los leoneses hasta en el andar se les nota el ejercicio de mil años de corte». Pero quedémonos con el incuestionable «milenio cortesano para afrenta de los cortesanos pucelanos». A los cuales plantó cara Don Luis -¡Lucha Leonés! hace un par de décadas cuando, como presidente de la Casa de León en Madrid y ante las presiones castellanocomunitarias condicionando -chantajeando- las subvenciones a la transformación en casa de Castilla y León, contestó: mejor seguir pobres... pero leoneses. lucha leonesa ¡lucha leonesa! En esa clave lírica también podemos recurrir a algún otro testimonio igual de aleccionador. Desde los «Vientos del Pueblo» de Miguel Hernandez, se nos instaba: «... Leoneses, dueños del hambre, el sudor y el hecha / dueños de la minería, señores de la labranza / yugos os quieren poner gentes de la tierra mala / yugos que habréis de dejar rotos sobre sus espaldas». Y los nó menos beligerantes, reivindicativos y esperanzadores versos de autor desconocido - lamentablemente - para nosotros: «La noche vá exhalando bocanadas de humo negras, / la luna, que aún sigue blanca, se vá escondiendo en la niebla. / Que dicen que ya no soy ciudadano de mi tierra, / y la luna que aún es blanca, se me está yendo en la niebla. / De luto se habrán cubierto los torreones de piedra, / y la luna, que era blanca, la he perdido entre la niebla. / El viento disipará mañana las nubes negras. / Es la hora de gritar: León, si estás vivo ¡¡¡ Despierta!!!. O lo que es lo mismo: Lucha Leonés. La lucha leonesa, al llevar en sí misma su denominación de origen, ha de ser de lo poco que nó nos puedan por más que se polemice a cuenta de las comunidades y regiones más ó menos históricos. Por cierto que el propiciador de tal polémica, el señor Jimenez de Parga, a la sazón presidente del Tribunal Constitucional, ha salido a los medios puntualizando su posicionamiento con testimonios en su caso ilustrativos «para nuestra causa leonesa». Seleccionamos: - Cantabria es un «comunidad histórica perfectamente definida» (Preámbulo del Estatuto añadido por la Ley Orgánica 2/1999). - La Región de Murcia, según el preámbulo de su Estatuto (última versión Ley Orgánica 1/1998) es una «entidad histórica perfectamente definida dentro de España». - El Estatuto de Autonomía de Castilla y León comienza con las siguientes palabras: «Los antiguos reinos de Castilla y León han mantenido a lo largo de los siglo una identidad histórica y cultural claramente definida dentro de la unidad de España». La realidad es que desde aquel siglo X hasta nuestros días, recién iniciado el siglo XXI, los avatares sociales y políticos han convertido a León de capital de la Corte a provincia inserta dentro de una comunidad con 2 regidores: Castilla y León. Cuando se dá la excepcional circunstancia de que en esta nuestra tierra se celebraron las primeras Cortes Democráticas de Europa; en el año 1188 bajo el reinado de Alfonso IX. Ochocientos años después, un 25 de febrero de 1983, se rubricaría el Estatuto de Autonomía que unce (recuérdese lo del yugo de Miguel Hernandez) a Castilla y León y deja a nuestra provincia como la única región histórica de España sin autonomía propia. De nuevo se impone, pues, invocar a la lucha leonesa y al ¡Lucha Leonés! Que aunque no lo sea administrativamente (¡ay, la dichosa norma 78 que deja en evidencia flagrantes agravios comparativos!» ... serán autonomías las regiones históricas...»), nuestra región-reino, además de histórica, está leonesamente diferenciada. Diferenciada tanto del sequedal mesetario como del humedal periférico. Y a pesar de que se nos aprecia con el «Si Coyanza castellana / y el Bierzo gallegos son, / y la montaña asturiana / ¿qué le dejas a León?. Pues nos queda, ay, nos queda la revolución pendiente de recuperar lo nuestro luchando. lucha leonesa. Además de una seña de identidad más de nuestro hecho diferencial, que represente un aldabonazo cazurro a la conciencia regional leonesa y al compromiso regional leonés. Lucha Leonesa ¡¡ Lucha Leonés!!