Diario de León

Europa despide al Real Madrid

El Madrid puso fin a su aventura europea en un penúltimo capítulo negro que le hizo despeñarse cuando trataba de coronar Los Alpes camino del cielo, del Teatro de los Sueños. El Juve desnudó las miserias de un Madrid renqueante por todos sus fl

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Ignacio Tylko - TURÍN.
León

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La Vecchia Signora demostró ser un equipo mucho más trabajado técnica y tácticamente, más solidario, infinitamente superior físicamente y más fiable ahora. En el tramo final de la primera parte llegó a bailar a los madridistas, algo casi impensable en escuadras italianas que habitualmente desprecian el balón. Eso sí, pudo complicarse la existencia por ese mezquindad tan italiana de dedicarse a defender la renta en lugar de machacar al rival herido. En el centro del campo, los de Lippi asfixiaron a los madrileños y fueron felices y dichosos de encontrarse con una pareja como Flavio y Cambiasso, nada equilibrada. El Madrid, con más toque, más técnica y mejores jugadores, fue incapaz de soportar un ritmo como el juventino. La Juve voló y el Madrid, hasta que se vio con todo perdido jugó al trote. Su reacción pudo haber sido suficiente, pero esta vez no se alió con la suerte sino al revés. Estuvo muy por debajo de sus prestaciones todo el equipo merengue, salvo Zidane, pero en especial Roberto Carlos. Mal atrás, como siempre Habitualmente ensalzado, y con razón, en Delle Alpi no tuvo presencia ofensiva, siempre su mejor arma, y atrás fue un desastre que obligó a Helguera a intentar corregirle una y otra vez. Por su banda, precisamente, el Juventus encarriló la eliminatoria. Fiel a su costumbre en compromisos precedentes, Del Bosque sorprendió a todos, incluido su colega Lippi, con el equipo. Ni cambió el sistema, ni dispuso tres centrales, ni se arriesgó con Ronaldo como titular, ni tampoco trasladó a Helguera al centro del campo. Utilizó el dibujo clásico pero con Cambiasso y Flavio en el centro y Guti cerca del reaparecido Raúl. Pero esta vez le salió cara la improvisación. El argentino comenzó la temporada sobresaliente. Luego, un socavón en su estado de forma, le llevó casi al ostracismo. De titular indiscutible pasó a la grada o al banquillo, en el mejor de los casos. Sin embargo, fue de la partida en la cita decisiva del Madrid y poco aportó. Y es que la baja de Makelele provocó un quebradero de cabeza en los merengues descomunal. Lógico, sobre todo tras lo visto. El Madrid, triste sin Ronaldo y sin fe ni autoestima en el momento cumbre del curso, el de los exámenes finales, salió tembloroso a jugar frente a un equipo que conoce sus armas y vive en estado de gracia tras conquistar el scudetto. Lippi, que tampoco cambió el sistema, supo cómo colocar a Nedved y Del Piero, moviéndose entre líneas, para destrozar a los madridistas. Todo se puso enseguida de cara a los piamonteses, que se adelantaron en su segunda aproximación. Una magnífica jugada de Nedved por la derecha. Falló con estrépito toda la zaga del Madrid, ya que Del Piero tocó sin oposición y Trezeguet remató a placer. Lejos de buscar al Madrid, el Juventus se replegó a propósito para contragolpear. Dejó que los blancos ejercieran un dominio estéril y sin profundidad, pero nunca perdió el control del partido. Los italianos, a lo suyo. A racanear con el gol, a defender fuerte, a presionar, y esperar otro despiste. Y éste llegó cuando Del Piero, espléndido en este partido, recibió en el área y aprovechó la pasividad de Salgado y Hierro para superar a Casillas. La reacción no fue suficiente Con la eliminatoria cuesta arriba, era obligado buscar la reacción, casi la heroica. Y, sin hacer nada del otro mundo, sólo con más intensidad y Ronaldo en el césped, el Madrid tuvo su ocasión. La fabricó Ronaldo pero la desperdició Figo, que estuvo generoso en Turín, se ofreció, pero no desbordó ni marcó en el momento clave. Queda la Liga.

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