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León

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Una temporada luchística más... y más de lo mismo. Ligeros y Medios sobrecargados, y sin Semiligeros otro año más. De nuevo casi mil kilómetros para disputar un combate en muchos de los desplazados. Se resiste -«se aguanta»- con seudoárbitros en detrimento de auténticos Sres. ColegiadosJuez-árbitro... «Fallo a los Puntos« ni reglamentado ni uniformado... Lucha Leonesa Femenina, específicamente entre féminas (lo obvio) ni por asomo fuera de las Escuelas de la Diputación. Los jóvenes del Mayo 68: la imaginación al poder. Luchísticamente, y revelándose contra el más de lo mismo, el sota/caballo/rey. Revolucionarios de los años 70: sin ética no hay estética. Luchísticamente, a la estética de la presentación/escenificación se ha de llegar tras superar la ética y la moral de la mujer del César: serlo y parecerlo. Se sustituye la transparencia por las veladuras de opacidad y oscurantismo a lo Juan Palomo del «yo me lo guiso...». Ortega: donde están las cosas sobra contarlas; malos tiempos corren cuando es preciso demostrar lo evidente. En clave de Lucha Leonesa, tal cual... Tras el letargo invernal, el primaveral ¿y el veraniego, y el otoñal...? ¡Aletargamiento general! Más de lo mismo elevado a la enésima potencia. La triste realidad de la Lucha Leonesa con que nos topamos tras la irreal e idílica lucha leonesa de las recientes «Jornadas» sobre su Proyección y Futuro, nos devuelve la otra tan triste como real Lucha Leonesa. ¡Ay, la recurrente lucha canaria; el «recurso al recurrente ejemplo canario» y a todos los niveles: institucional, federativo, de los propios deportistas, televisión y un montón de etcéteras. Tras los testimonios del ponente canario en las «jornadas», un espectador comentaba: y todavía habrá alguno que desde el estamento federativo mantenga, irresponsable e interesadamente, que la L. Canaria no está años luz de la Leonesa. Más bien a siglos-luz... «Pensamiento único»=debate nulo. Sin crítica y ya no digamos autocrítica. Dirigentes de mediopelo, «barbaentera, cabeza medianera y mentalidad aluchera». Habría que dar la razón a Machado en lo de que: de diez cabezas, nueve embisten y una piensa; que es propio de cabezas medianas arremeter contra todo lo que no les cabe en la cabeza. Una cosa es que la Lucha Leonesa sea -afortunadamente- antigua y secular y otra que siga siendo primitiva. La tradición es sagrada y sagrada su conservación. Pero lo inconcebible es aferrarse al primitivismo e inmovilismo. B Ese es nuestro concepto de la Lucha Leonesa. Y por ello apostamos. Tarea en la que estamos cuatro pardillos a contracorriente. Siempre ha de haber románticos rezagados conviviendo con ramplones rutinarios en estado (im)puro; y rebaños y élites... Sin que nos olvidemos de cómo se las gasta la progresía irredenta en relación con este tipo de valores «provincianos» y ya no digamos si tenemos la osadía de calificarles de «seña de identidad regional o hecho diferencial leonés» etc. etc. Y lo peor es que estos culturetas y snobs intelectualoides generan a su alrededor multitud de papanatas. Y el «papanatismo aluchero» resulta de lo más nocivo... y grotesco. Como para no agarrarnos a la clasificación europea del Balonmano Ademar. Como para no resaltar su «éxito europeo» como último -y único- recurso tras el desencanto del Baloncesto León y ya no digamos de «La leonesa fonda de 3.ª» (2.ª B para el caso) en versión Fele-bis. Son los frutos de una política deportiva carente de algo más que de sentimiento regional. Un sentimiento regional que ha de quedar más anulado aún, cuando en breve la Diputación Provincial se acabe de impregnar del todo de servilismo y sometimiento autonómico. Suplantar provincialidad por autonómica comunidad. «Tenemos lo que nos merecemos» ¿recuerdan? Masoquismo puro. Toca -debiera tocar- a desenmascarar. Desenmascararnos y desenmascararles. Deportivamente, osea abiertamente. En línea con aquellos versos primerizos de José Hierro: «Hay que salir al aire, deprisa, que hay muchas cosas nuestras que acaso no se digan». O de lo contrario, recuerden también, tenemos lo que nos merecemos... «Luchar -lucha leonesa- contra lo difícil es grandeza; hacerlo contra lo imposible es torpeza». Y es que el inevitable «masoquismo cazurro» acaba por arrinconarnos a románticos y soñadores contra las cuerdas de la resignación y el fatalismo. A la manera que se doliera tan expresivamente aquel alcalde republicano de Sahagún, Benito Pamparacuatro: «La mayor inocentada/ es hacer labor honrada/ para la masa oprimida/ en esta tierra dormida/ que no se entera de nada». Recordados versos cazurramente vigentes ¿Votos, políticos y políticas «en clave lucha leonesa? Tu-ru-rú. Pereza mental cazurra. Más de lo mismo también, pues. Ahora, ala, a taparnos la boca con gestos leonesamente integradores al modo del luchódromo/tontódromo/coliseo-mausoleo de Riaño/para una vez al año. Pues que Dios se lo pague y Amén.

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