Los de Fonsi supieron leer mejor la contienda
El encuentro de ayer quedó mediatizado por el planteamiento que pusieron en liza ambos técnicos. José Díez varió su habitual disposición de tres hombres en la zaga, con dos carrileros largos, optando por dos centrales y dos laterales al estilo clásico. Cambiar de sistema cuando hay tanto en juego siempre entraña riesgos y ayer los blanquillos quedaron engullidos por la mejor distribución sobre el campo de su oponente. Y es que Fonsi dibujó una defensa de cuatro con un hombre por delante, que era el número seis Moi, constituído en paso previo ante el rombo que formaban sus compañeros Rubén, Luismi, Marcos y Roi. Por delante de todos ellos sólo quedaba el espigado Eloy, arma suficiente para centrar la atención de los zagueros. Esto provocaba una superioridad numérica del Rápido en la zona ancha que terminó por neutralizar el caudal de fútbol que podían ofrecer tanto Pablo como Iván Blanco, que acabaron siendo sustituidos por su entrenador, en vista de que aquello no funcionaba. El segundo tiempo ya fue disputado más con el corazón que con la cabeza.