El cronómetro acabó siendo dueño de una edición combativa y juvenil
León se consolida como la alternativa seria, fiable y pujante frente a la tradición de Linares
La XVI edición del Magistral Ciudad de León ha vuelto a dejar sobre el tapete varias respuestas, muchas incógnitas y una realidad: que cada año el ajedrez de alta competición tiene más tirón entre la juventud. Los tres días que ha durado el evento, ha sido seguido por numeroso público, especialmente joven, procedente de diferentes puntos de la geografía española así como del extranjero que a partir de las cinco de la tarde seguía intensamente el desarrollo de las partidas que se celebraban en el auditorio de la Junta. Las conexiones por internet para seguir on line movimiento a movimiento también tuvieron miles de entradas que permanecieron a lo largo de cinco horas en la red con las jugadas de cada encuentro en las pantallas y los comentarios de los grandes maestros Zenón Franco, Miguel Illescas y Félix Izeta, además de las anotaciones de los maestros Sergio Estremera, Sánchez Guirado y Juan Mellado que cubrieron al minuto los avatares y vicisitudes de cada partida para una mejor comprensión de los juegos. Respecto a la cobertura en la sala de prensa y en la de juego, cada espectador pudo seguir a través de pantallas gigantes las partidas mientras que, a través de auriculares, el público se enteraba de lo que estaba sucediendo en las pantallas gigantes gracias a los profundos y amenos comentarios de Illescas e Izeta. Cada día los boletines con el contenido de las partidas comentadas del día anterior se podían adquirir a la entrada de la sala de juego lo que convertía el evento en algo para la posteridad ya que todos los juegos se conservaron anotados para poder ser analizados por los especialistas. En resumen, la logística del torneo ha vuelto a ser de las mejores pues no en vano la experiencia de 16 años de torneo, un mundial y un europeo lo avalan con creces. Déle jaque, puede ser mate Eso es lo que debió pensar Topalov en la tercera partida de su encuentro de la final ante Ponomariov cuando con dama de ventaja no pudo rematar la lucha debido a los apuros de tiempo, algo insólito en el búlgaro que siempre se ha caracterizado por la rapidez de reflejos en sus movimientos. Una lluvia de jaques cayeron sobre el rey del Campeón del Mundo pero los fue esquivando con sangre fría hasta que el crono de Topalov sentenció. En este Magistral hemos podido ver dos aspectos muy interesantes en el juego de alto standing. La primera que ni Topalov se había preparado tan bien como dijo, ni Ponomariov tiene la fuerza que un campeón de su clase posee en los otros formatos de juego. Desde luego, si esto es un reflejo de cómo va a jugar contra Kasparov el 19 de septiembre próximo, seguro que el «Ogro de Bakú» se estará relamiendo de gusto ante la perita en dulce que le ha caído en suerte. Al menos esto es lo que el excampeón del Mundo ha manifestado hace unos días en los medios: «Aún no tiene la fuerza de un verdadero campeón». Aunque tampoco es para tanto pues Ponomariov puede hacer morder el polvo a cualquier supergran maestro, sin duda lo tendrá muy difícil de cara a continuar con la corona encima de sus sienes. En cuanto a Karjakin y Paco Vallejo las cosas fueron algo diferentes debido a que el nivel de ambos es inferior al de los dos finalistas. Mientras Paco confirmó no haberse preparado para el torneo, Karjakin sí lo hizo pero con ordenador, es decir con la variante equivocada ya que esta vez no se jugaba con el monstruo de silicio. En cuanto al niño de 13 años Sergei Karjakin ha demostrado en León su muy alto nivel ajedrecístico pero su pobre concepción sicológica de los encuentros. No se puede jugar «al toque» partidas decisivas contra grandes maestros de primera fuerza, sobre todo si son maestros experimentados. «Venimos a por la camiseta de Vallejo, como si fuera en el fútbol, da igual» ANA BELÉN Aficionada anónima