El Barcelona se alía con la fortuna y vence sin calidad
Ronaldinho aprovechó el primer tiempo para dejar constancia de sus diversas genialidades

El albaceteño Óscar Montiel agarra al barcelonista Ronaldinho durante el encuentro disputado ayer
El Barça completó su segundo triunfo de la Liga, con más suerte que juego, tras derrotar al Albacete en el Carlos Belmonte. Cocu encarriló la victoria azulgrana en dos minutos. El holandés engatilló un buen zurdazo desde la lejanía que un sorprendido Roa no pudo atajar. La defensa local estaba dormida. Una imagen de debilidad que el Barça pretendía aprovechar. La ventaja abrió la veda. El Albacete buscaba la portería de Valdés. Les faltaba profundidad. Llegaban por las bandas aunque olvidaban rematar. Minuto a minuto, el Barça rescató el balón y lo puso en manos de Ronaldinho. Rijkaard había optado por el esperado tridente. Junto a Kluivert y Saviola, el brasileño campaba a sus anchas. Sin profundidad y sin remate, el primer tiempo dejó las delicias de Ronaldinho. Una falta del brasileño al larguero y sus mágicos sombreros elevaron el choque de la mediocridad. El Albacete reconocía la superioridad de su rival. El Barça lo aceptaba pero era incapaz de elevar el marcador. Roa veía merodear el peligro pero pocas veces le acechaba. Valdés aún menos. Un Amato lento y pesado no recogía ninguna de las asistencias que Pacheco o Iván Díaz intentaban fabricar. Poco peligro y mucho intercambio. Guiño a la calidad Ante tanta inoperancia, César Ferrando movió ficha. El técnico albaceteño puso en liza a David Sánchez. El centrocampista, cedido por el Barcelona, aumentó los recursos locales. Una asistencia del recién entrado situó a Amato con una opción inmejorable. Valdés protegió con acierto. El Barça jugaba con fuego. Olvidarse de la portería contraria entraña cierto peligro. El Albacete crecía sin reservas. La igualada se mascaba. Tanto que tuvo que ser un fuera de juego milimétrico de Óscar el que salvara a los azulgrana del empate. El cuadro albaceteño merecía más. Faltaba calidad pero su empuje era digno de elogio. La suerte hizo el resto. El cambio de directiva azulgrana ha provocado aire fresco y una alianza a ultranza con la diosa fortuna. Luis Enrique marcó un buen recorte. El Barça cerraba de esta forma el triunfo. El Carlos Belmonte se quedó mudo.