Diario de León

Valverde se doctora con matrícula en el alto de La Pandera

Nozal aguantó el ataque de Heras y mantiene intactas sus opciones de lograr el triunfo final

Nozal, Beltrán y Heras copan las primeras posiciones de la general

Nozal, Beltrán y Heras copan las primeras posiciones de la general

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Benito Urraburu - la pandera
León

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Alejandro Valverde, el ganador en la Pandera, ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. Lo mismo le sucede a Isidro Nozal, que conservó con firmeza un jersey oro que parece la prolongación de su piel. Los dos acabaron felices en la primera etapa andaluza de la Vuelta. El rostro y las palabras de Roberto Heras reflejaban la otra cara de la jornada. «No se puede sacar más tiempo del que he sacado. En cuatro kilómetros, que es lo que tiene la Pandera, no se puede hacer más». Tenía razón. El murciano Valverde, vencedor también en Envalira, superó al colombiano Félix Cárdenas, uno de esos ciclistas que merece una victoria por todo lo que ha atacado en la prueba. Cárdenas, el líder de la montaña, se vio superado por un chaval que va saltando de grupo en grupo, por no decir que vuela, que se traga a sus compañeros de fatigas y les remata en la línea de meta. Una forma de correr que sólo es posible ejercer si se está en un estado de gracia único y se tienen unas facultades fuera de lo común. Isidro Nozal, el líder, estuvo muy poco tiempo solo en la parte más dura de la ascensión. Le había repetido hasta la saciedad su director, Manuel Saiz, que en ningún momento saliese a por Heras, a los ataques de los escaladores, que subiese a su ritmo, bien acompañado de algún compañero de su equipo, bien en solitario. Nozal lo hizo muy bien. Faltaban cuatro kilómetros cuando Heras atacaba. Su compañero Manuel Beltrán había puesto ritmo antes de llegar a la parte más comprometida de la ascensión. Once-Eroski, el líder, conservaba a Marcos Serrano y a Igor González de Galdeano, que cedió antes que Nozal, para luego recuperarse y volver al lado de su compañero. Heras se llevó con él a Rasmussen y Unai Osa, que no pudieron seguir su ritmo. Cogían a Félix Cárdenas, que había saltado a falta de seis kilómetros. Parecía que la etapa se la iban a jugar entre Heras y Cárdenas. Kelme, que había endurecido el día al paso por Jaén, conseguía que Óscar Sevilla llevase a Alejandro Valverde hasta cerca de la meta. Valverde devora todo lo que tiene por delante. Cogió a Heras y Cárdenas a falta de ciento cincuenta metros para la llegada a meta. Y les ganó. Líder sólido Isidro Nozal, el líder, empieza a verse más consolidado: «He perdido lo previsible. Cuando me he quedado he ido a mi ritmo y el tiempo que he perdido era el que teníamos calculado». Le queda otra prueba comprometida en Sierra Nevada. El corredor cántabro teme menos a la montaña granadina que a la Pandera: «Es un puerto que en condiciones normales me va mucho mejor para mis características. La Pandera es un puerto para escaladores. Si me cebo con el ritmo de Heras me coge el fuera de control», comentaba Isidro exagerando la situación. No da sensación el líder de que vaya a reventar, ni tampoco que la montaña que falta le permita muchas alegrías a Roberto Heras, ni a nadie.

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