Inglaterra y Francia tratarán de acallar al Hemisferio Sur
La Copa del Mundo tendrá como escenario Australia, actual campeón
La Copa del Mundo de rugby, que comienza hoy en Australia, será la quinta oportunidad para los países europeos, Inglaterra y Francia, sobre todo, de proclamarse campeones del mundo, un título del que sólo pueden alardear la selección anfitriona, Nueva Zelanda y Suráfrica. El Mundial de Rugby ha celebrado cuatro ediciones desde 1987, que se ha repartido entre Australia, dos, las disputadas en Inglaterra y País de Gales, en 1991 y 1999, respectivamente; Nueva Zelanda, vencedora de la primera, jugada en Australia y en ese país; y Suráfrica, que la organizó y la ganó en 1995. Francia, que ha disputado dos finales, en 1991 y 1999, e Inglaterra, la de 1991, son los únicos países que han podido hacer sombra a las potencias del Hemisferio Sur, que descubrieron y aprendieron a jugar al rugby gracias a los colonos británicos. Inglaterra llega al Mundial de Australia en la mejor se las situaciones. Ha ganado todo en Europa, el último VI Naciones, el de 2003 sin perder un partido, y ha derrotado a Suráfrica, Nueva Zelanda y Australia en los últimos años. «El Quince de la Rosa», como es conocida la selección inglesa, cuenta con uno de los mejores jugadores de su historia, el medio apertura Jonny Wilkinson, con una delantera dura, fuerte y muy experimentada. Entre marzo de 2002 y agosto de este año Inglaterra encadenó 15 partidos sin perder y cuando lo hizo, el pasado agosto ante Francia, cayó en Marsella por un sólo punto, y una semana después devolvió la moneda a los franceses, pero ganando en Londres por 31 puntos de diferencia. Francia representa la irregularidad por contraste con «la máquina» inglesa. «El Quince del Gallo» es capaz de lo mejor y de los peor, de ganar a Inglaterra y de venirse abajo ante Irlanda o perder dos encuentros consecutivos ante Argentina. Tradicionalmente se ha considerado al rugby galo como el paradigma de la elegancia y la técnica en el juego a la mano, al mismo tiempo que ha puesto en duda su capacidad física ante las selecciones grandes. Francia tiene el mejor palmarés de los europeos en los mundiales, dos finales, 1987 y 1999, una semifinal, en 1995, y cuarto finalista en 1991. Los dos grandes rivales de los europeos son Australia y Nueva Zelanda. La primera es la vigente campeona, la única que ha ganado el título dos veces y juega en su casa.