León cae hasta la penúltima plaza tras la nueva derrota en Plasencia
Los extremeños destaparon todas las carencias de un equipo que ni atacó ni defendió nada
Las esperanzas que había suscitado el León tras su victoria ante el Farho Gijón cayeron ayer pisoteadas por los propios jugadores del equipo leonés, que devolvieron a los aficionados a la que parece cruda realidad, la de un equipo que, hoy por hoy, no da más de sí. Lo de ayer en Plasencia debe servir de punto de inflexión para que haya un antes y un después. Y a los jugadores de Jareño no les queda más remedio que dejarse la vida el próximo miércoles para volver a ganarse la confianza de sus aficionados. El Baloncesto León tenía que ir a por su segunda victoria para no convertir el triunfo ante el Farho Gijón en una anécdota. El conjunto de Jareño tenía que dar ya la verdadera medida de sus posibilidades y lograr su primer triunfo a domicilio. Enfrente, sin embargo, tenía a un recien ascendido más que adaptado a la categoría. Hubo solo unos instantes de presunta igualdad, ese período que se conceden los equipos para conocerse y saber como buscar sus puntos débiles, en los que León pareció con opciones. Pero esa sensación resultó fugaz, porque el Plasencia salió propulsado mientras que las de León estaban agotadas y no daban señal al equipo. Ante esa situación de desigualdad, rápidamente el Plasencia se hizo dueño del partido y lo refrendó con una clara diferencia de 14-5 a los tres minutos. El León fallaba en ataque y mostraba nula efectividad para parar el tiro exterior y los lanzamientos de los placentinos. Practicamente, no hacía nada bien el equipo de León, que quedaba en una situación precaria ante un rival crecido y que hacía honor a los elogios que había recibido hasta ahora. León no era capaz de jugar de tu a tu al Plasencia y Jareño empezó a mover el banquillo buscando soluciones, pero nada cambió, salvo que la ventaja del Plasencia iba aumentando. El segundo cuarto siguió con el mismo guión. Jareño le dio la dirección a Urreizti, volvió a confiar en Mosley y apostó por González, pero el mal juego de los leoneses seguía siendo una constante. El principal problema era la falta de rebote en ambos aros de los leoneses. Cuando León consiguió asegurar el rebote defensivo, podía correr, pero Plasencia se lo dejó hacer muy pocas veces. En la segunda parte, no hubo cambios, si acaso cerró un poco el rebote. Pero aún quedaba otro capítulo del suplicio. En el último cuarto, León consiguió un 0-6 a base de una mayor intensidad. Pero fue un espejismo y al final la derrota y el sonrojo, se adueñaron de su juego.