La calidad del Barça puede con la tradicional animosidad castellana (29-30)
BM Valladolid se quedó sin título en la final de la Supercopa europea que jugaba en su pista

Skrbic muestra el cheque de 25.000 euros que ganó como premio al FC Barcelona en la final
El Barcelona tuvo que esperar hasta la penúltima jugada para doblegar al Valladolid y ganar la Supercopa de Europa. El bloque azulgrana de 14 estrellas tuvo que remontar cinco goles y se impuso son enormes apuros a un rival que, con unos suplentes de inferior calidad, volvió a jugar a una velocidad infernal. La principal duda antes del partido era saber si el Valladolid sería capaz de mantener el ritmo endiablado que siempre le ha definido. La incógnita se despejó favorablemente al Valladolid en el primer tiempo: 30 goles (15-15) en 30 minutos, y Raúl funcionaba a tope. El cubano Fis hacía muy bien lo que siempre ha hecho bien: saltar, quedarse suspendido de forma inverosímil y lanzar obuses precisos; y en la portería castellana, cinco paradas de Armand Torrego. Pocas energías Podía pensarse que al Valladolid le quedaba poca energía, pero su salida tras el descanso fue fulgurante: un 3-0 de parcial, y 21-16 en el minuto ocho. Fue entonces cuando la máquina azulgrana empezó a dictar la ley del más fuerte, especialmente a través del noruego Hagen, a pesar de que el portero Borrego llevó sus prestaciones a la excelencia, con 18 paradas en todo el partido. Sin embargo, el equipo castellano aún sacó fuerzas de flaqueza y logró acercarse a un gol a falta de dos minutos. Pero Iker Romero marcó el gol que hizo imposible el milagro, respondiendo así a un amplio sector del público -por lo demás, ejemplar- que le gritó durante todo el partido: «Iker Romero, pesetero», por su pasos sucesivos del Valladolid al Ademar, Ciudad Real y Barcelona. Éste club ganó ayer el tercer título que disputa esta temporada, tras la Supercopa de España y la Liga de los Pirineos. Además, igualó a cuatro la estadística de sus últimos ocho partidos ante los pucelanos, algo que dice mucho.