Gran Bretaña sólo otorgó al español uno de los seis cetros que perseguía
El piloto español Carlos Sainz (Citroen) se jugará por séptima vez el título de campeón del mundo de rallies en el de Gran Bretaña, que se disputará del 6 al 9 de noviembre, aunque sólo en una ocasión, en 1992, salió victorioso. El español, que ha ganado dos veces esa prueba (en 1990 -con el título ya asegurado- y en 1992), ya sabe de sobra lo que es llegar a la última carrera del año con el título en juego. Lo ha experimentado ya en 1991, 1992, 1994, 1995, 1998 y 2001, las dos primeras con un Toyota Celica, las dos siguientes con un Subaru Impreza, la penúltima, la más dramática, con un Toyota Corolla, y la última, con un Ford Focus. La primera situación ocurrió en 1991, un año después de su primer título. Pero la suerte no le sonrió al piloto español. Sainz, con un Toyota Celica GT4, y Juha Kankkunen, con un Lancia HF Integrale, se jugaron el título en los bosques del Reino Unido, y ganó el finlandés, que consiguió su tercer campeonato al aprovechar un fallo mecánico en el coche del español. Al año siguiente (1992), en aquella ocasión al volante de un Toyota Celica Turbo 4WD, se repitió la experiencia, pero fue Sainz el que salió, hasta ahora por primera y única vez, como vencedor del combate. La cita definitiva del Mundial de 1992 fue de nuevo el entonces conocido como RAC Rally, aunque en esa ocasión fueron tres los pilotos con opciones (Sainz, Kankkunen y el francés Didier Auriol, los dos últimos con Lancia). Sainz no partía como favorito, pero en esa ocasión la mecánica fue su mejor aliada y logró el segundo título mundial de su carrera. La historia se ha ido repitiendo. Este año, con 41 años, será el séptimo en el que Sainz llega a Gran Bretaña con opciones. Sus rivales son Loeb, Solberg y Burns.