España viajó a Oslo mentalizada para superar su cita más crítica
Casillas dio un susto al retirarse del entrenamiento, pero el doctor asegura que jugará
Los integrantes de la selección española, varios de ellos aún inexpertos, viajaron a primera hora de la tarde del lunes desde la lluviosa pero cálida Valencia hasta la gélida Oslo. Llegaron después de cuatro horas de vuelo preparados para saber sufrir y superar todas las dificultades de la tosca Noruega y del ambiente, así como las inclemencias del tiempo. Asumen que no cabe otra que hacer valer mañana miércoles, en el estadio Ullevaal, la exigua renta conseguida en Mestalla. Y para eso, creen que deben salir a ganar, a intentar marcar un gol que aporte cierta tranquilidad y seguridad. No esperan hallar grandes espacios y asumen que los de Semb saldrán de nuevo a esperar atrás, si bien lanzarán todo tipo de pelotazos arriba para forzar faltas y meter presión. El desplazamiento estuvo precedido de un entrenamiento matinal, más físico que otra cosa, en la Ciudad Deportiva del Valencia en Paterna, y un almuerzo en el Parador de El Saler. Una sesión preparatoria marcada por el susto protagonizado por Iker Casillas, quien se retiró apenas iniciado el trabajo con el típico bocadillo en el muslo, tras chocar con Xabi Alonso. Por fortuna, el guardameta madridista no tendrá problemas para jugar el miércoles. «Ha sido un golpe sin trascendencia en el vasto interno, una zona poco conflictiva. Se retiró por precaución y no hay razones para pensar en que pueda ser baja», explicó Genaro Borras, médico de la selección. El que se ejercitó sin problemas fue el bético Joaquín. El revulsivo en el choque de ida de la repesca dice encontrarse cada día mejor, prácticamente ya al cien por cien, y estaría dispuesto a jugar los 90 minutos, si Iñaki Sáez lo creyese oportuno. Sin embargo, lo más probable es que el técnico mantenga su confianza en Joseba Etxeberria, al menos de inicio. Como explica Joaquín, los españoles esperan «un partido diferente», ya que Noruega debe de salir con la intención de «acribillarnos a balonazos para ver si nos cogen despistados». «Habría que ponerles una multa por jugar así», añadió con ironía el seleccionador.