Diario de León

La depresión moral de Ademar da plaza en la final de Copa al Barça

León queda fuera de la lucha por el título víctima de las secuelas del desastre de Eslovenia

Publicado por
Miguel Ángel Zamora - enviado especial | ciudad real
León

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Anda tan justa de moral la alforja marista -y por ende de fundamentos, que a estas alturas una cosa va con la otra- que el más mínimo imprevisto provoca debacles de tal calibre que, lo mejor que puede pasar en el actual momento, es que el parón regenere mente y conceptos de un equipo que navega perdido en su propia indefinición, sin visos de que el rumbo de los acontecimientos cambie, al menos para bien. El Barça más flojo de los últimos tiempos le atizó a León un parcial 5-1 mortal para acabar la primera parte, después de que el bloque marista decidiera que necesitaba 13 minutos para meter un gol. Y en esas condiciones, jugar la final de la Copa Asobal se convirtió en quimera, más que sueño. Porque lo único que sigue como siempre es la fidelidad de una hinchada que se metió una panzada de kilómetros de cuidado para ver a un equipo que se sustenta en portería lo justo (no había mucho más para hacer ayer) que defiende a favor de corriente, porque en contra no hay fe para levantar los partidos, que tiene unos problemas terribles de juego posicional y que regaló al Barça un partido que, en condiciones normales, hubiera ganado, si no sencillo, si con brillantez. Hasta el minuto 17, la política del marcador ajustado se ciñó al guión previsto (8-8). Cuando la batidora de las rotaciones hizo zumo el planteamiento inicial, el partido se fundió. Y eso que Iker Romero (4/6) ya no era el cañón mortífero de rigor. Y eso que Kasper (5/16) iba intentando arreglarlo. Partido nuevo León fue capaz incluso de dar la vuelta al partido al retorno a cancha tras el descanso. El siete más lógico volvió a pista y la gente jugó en su sitio. Juanín y Krivochlykov recuperaron la garra que hizo célebre un día a este equipo a base de correr y de velocidad, y entre la fenomenal empanada en blaugrana que se coció en pista y la voracidad anotadora de las alas maristas, el partido volvió a tener vida incluso (15-14) con 22 minutos por delante todavía para rifar el partido. Craso error. Bastó la única situación de inferioridad del partido, por exclusión de Héctor, para que el bando blanco se resquebrajara por completo y que el partido se le fuera de las manos una vez más (19-24). Otras veces hubiera sido para desesperación de la casa. A estas alturas del año, ya ni eso. Hay cosas que parecen asumidas de antemano, y que pudiera ocurrir lo de ayer es una de ellas. Así que el final de partido quedó reservado a los verdaderos héroes del asunto. El centenar de fieles a la causa, que después de meterse 600 kilómetros de palizón, hoy no tendrán que sufrir doble por ver cómo se escapa el título en el último momento. Algo es algo. Por lo menos, el que se va a llevar hoy la paliza de la apisonadora de casa es el Barça.

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