Diario de León

León homenajea a Salvio con un multitudinario y emotivo funeral

El deporte leonés pasado y presente, además de otras esferas sociales, le acompañaron

La sociedad leonesa quiso tributar a Salvio Barrioluengo una despedida tan grande como su humanidad

La sociedad leonesa quiso tributar a Salvio Barrioluengo una despedida tan grande como su humanidad

Ángel Fraguas
León

Creado:

Actualizado:

La sociedad leonesa en general y el deporte en particular se volcaron en el funeral de Salvio Barrioluengo, que tuvo lugar en la Iglesia Parroquial de Jesús Divino Obrero, a la que el ex presidente de la Cultural acudía a diario. Muchas peticiones de Salvio Barrioluengo, ante la imposibilidad de hacerlas en los foros que se hacen ahora, se realizaron en esta parroquia. A Salvio no le costará hacer amigos arriba, porque ya ha dialogado largo y tendido con los que a partir de ahora van a ser sus compañeros. Eso sí, trabará discusión si alguien osa discutir la honorabilidad de la Cultural o de León, y más aún si su barrio del Ejido está en la refriega. Varias personas con nombre propio en el deporte leonés se unieron para despedir a un hombre, que sobre todo fue persona. Su humanidad y corazón le llevaron antes de tiempo, porque a buen seguro que a donde ya está le necesitaban, debido a la escasez de personas de su género en la vida terrenal. No faltó a la cita su fiel escudero en las peores épocas económicas, que no deportivas, el entrenador gallego Álvarez Tomé. Tampoco los que dejaron el sudor, la sangre y algo más por su tierra. Los José, Fierro, Ángel Luis, Magadán, Paquito, Roberto, Belarmino López, Álvarez Tomé... que hicieron grande a la Cultural con y sin Salvio Barrioluengo en la presidencia del club. Tampoco faltaron presidentes y ex presidentes de otras Federaciones y Colegios, como Francisco de la Torre y Horacio Ruano, siempre muy compenetrados con Salvio. El ex árbitro leonés de Primera División Valdés Sánchez y en suma, lo más granado del deporte leonés, con representación de la inmensa mayoría de los clubes. Compañeros de fatigas La Junta Directiva que fue siempre fiel a Salvio Barrioluengo no faltó a la cita. Todos sus miembros quisieron estar a su lado como cuando en las situaciones más delicadas del club. Allí, a su lado, estuvieron para lo bueno y lo malo. El gesto de Plácido Quiñones, «Placi» para los amigos, era fiel reflejo de la cara que se te queda cuando alguien importante en tu vida se va, sin que puedas acudir a él como antes, aunque siempre le tengas presente. O la de Javier Coca, el abogado culturalista de entonces, con el semblante distorsionado por las lágrimas. Roberto, el secretario, Marcelino, el economista, Muñiz, el sirve para todo, Ruano, el delegado, Mariano y... no le dejaron solo en el día de su más claro reconocimiento.

tracking