El esforzado empate conseguido por el Murcia no le saca del último puesto
El Real Murcia y el Celta de Vigo empataron a dos goles en un partido dominado claramente por el equipo gallego hasta la absurda expulsión del francés Luccin (min 63), cuando reaccionaron los granas y pensaron incluso en la posibilidad de ganar, aunque su realidad es que sigue como colista. El equipo de Lotina fue netamente superior en el primer tiempo, a lo que contribuyó el tempranero gol conseguido por Luccin. El centrocampista francés batió a Bonano en el minuto 7 al transformar una falta directa desde unos 35 metros. El equipo local, que ya acumula 14 jornadas sin ganar y está a una de igualar su peor marca en Primera, jugó muy atenazado por los nervios y echó en falta a un líder que tirase del grupo. Como consecuencia de ello, el cuadro vigués controlaba el partido a su antojo y daba la sensación de que lo sentenciaría cuando se lo propusiera ante un rival que sólo creaba un tímido peligro por mediación de Luis García. El jugador asturiano dispuso de las dos únicas oportunidades medianamente claras de los grana en la primera parte, pero en ambas el argentino Cavallero atajó el esférico. El Celta tuvo el 0-2 a su alcance en acciones de Sergio y Luccin, pero fue finalmente Milosevic quien lo logró al filo del descanso y al culminar un contragolpe muy bien conducido por el brasileño Vagner. El comienzo de la segunda parte transcurrió bajo los mismos parámetros. La expulsión de Luccin y la entrada en juego del argentino Diego Quintana revolucionaron el choque. El Murcia creyó entonces en sus posibilidades y la reacción tomó cuerpo cuando el propio Quintana cabeceó a la red un centro de Juanma. Tras un par de ocasiones de Richi, llegó el empate conseguido por David Karanka, quien resolvió de cabeza una serie de rechaces el área visitante. De ahí al final prácticamente no hubo juego y los últimos minutos estuvieron marcados por las expulsiones.