Diario de León

La alta capacidad de pegada del Madrid sentencia la eliminatoria (3-0)

El Valencia perdonó más de lo debido y se hundió sin remisión en los diez minutos finales

Figo remató la cuenta goleadora del Real Madrid con un penalty que dejó sentenciado el partido

Figo remató la cuenta goleadora del Real Madrid con un penalty que dejó sentenciado el partido

Publicado por
Ignacio Tylko - madrid
León

Creado:

Actualizado:

El Real Madrid, sin hacer un soberbio partido pero con una pegada demoledora, impartió una lección de equipo campeón y demostró que necesita jugar contra rivales de enjundia. Cuando partía como supuesta víctima ante un rival enrachado, sacó su orgullo, su grandeza, y le noqueó (3-0). Los 'ches' podrán quejarse, y con razón, de que el castigo resultó inmerecido, de que suyas fueron las mejores ocasiones, sobre todo en la primera parte, e incluso recurrir al árbitro, que se equivocó en el penalti final y acertó en las expulsiones finales de Beckham y Albelda, pero el resultado es inapelable. Raúl volvió a ser el de las grandes ocasiones y lideró el éxito del Real Madrid. Lo hizo todo, y además bien. Se echó al equipo encima cuando navegaba hacia la deriva, marcó un precioso gol de cabeza que abrió el partido y llenó de nervios al rival. Luego, se ganó el sueldo como un currante de verdad. Peleó por abajo, por arriba, protestó y merodeó por el área hasta conseguir el penalti que buscaba. Fue el jugador de la noche, sin olvidar a un Solari stajanovista y a un Ronaldo letal como de costumbre. La cruz se la llevará siempre Mista, que sufrió su noche más negra y falló cuatro o cinco ocasiones grandiosas hasta ser reemplazado. El Madrid acertó de pleno en su primera aproximación de verdad. Un medido centro de Solari y un testarazo sensacional de Raúl, siempre Raúl. Los valencianos llegaron al entreacto tirándose de los pelos y dándole vueltas al coco por los yerros en el remate final, agravados con el postrero cabezazo de Mista que salvó Helguera milagrosamente. Y los madrileños, todo lo contrario, encantados del tesoro adquirido y convencidos de que a poco que mejoraran tras el descanso el triunfo no se escaparía. Ciertamente, el juego se equilibró en la reanudación. El Madrid ya no fue tan fallón atrás, se situó mejor y no regaló espacios a un Valencia que tampoco se atrevía a irse con descaro por miedo, ahora sí y como al final sucedería, a encajar goles posiblemente definitivos. Ronaldo, que ya había avisado en una gran acción personal, dejó su sello de número uno del mundo con un gol en el que dejó sentado a Palop y ni se inmutó pese a tener dos zagueros bajo los palos. Y el postrero e inexistente penalti, fabricado por Raúl y ejecutado por Figo, sentenció la eliminatoria.

tracking