España rumia aún los efectos del desastre con Suiza ya en puertas
La selección es consciente de sus limitadísimas posibilidades en la pelea por las medallas

Carlos Lima, ex-jugador de Ademar, es uno de los grandes puntales suizos para el choque de hoy
Caras largas, sonrisas forzadas y unanimidad en la autocrítica: el ataque español frente a Dinamarca fue un desastre. La selección de César Argilés se trasladó ayer lunes de Ljubljana a Celje con cero puntos (la victoria frente a la eliminada Portugal no cuenta) para iniciar este martes (16.00 h. La 2) la segunda fase contra la endeble Suiza. Las muy escasas posibilidades de medalla exigen ganar además a Rusia y Suecia. «No somos tan buenos como para ganar la Supercopa de Naciones hace tres meses, ni tan malos como parecimos el domingo frente a Dinamarca», aseguró Demetrio Lozano, de 28 años, 140 veces internacional con España, en referencia al triunfo que logró la selección en Alemania, donde empezó perdiendo por un gol ante Croacia (21-22), para ganar después a Francia (26-25), Suecia (29-27) y al anfitrión en la final (29-28). Allí estaban los mismos jugadores que ahora en el Europeo, excepto Roberto García y Juancho Pérez, que han sustituido a los lesionados Carlos Ortega y Manolo Colón, respectivamente. Es cierto que la movilidad de Colón -los tres pivotes que están en Eslovenia son altos y pesados- y la polivalencia y veteranía de Ortega hubieran sido muy útiles el domingo. Pero no fue esa la principal enfermedad del paciente: «Primero, no aplicamos en el partido lo que habíamos ensayado en los entrenamientos. Luego faltó diálogo entre nosotros para corregirnos y cambiar de estrategia al ver que los tiros desde diez metros se estrellaban todo el rato contra la defensa y el portero; lo correcto en ese caso era dar más juego al pivote y los extremos. Y para colmo, nos empeñamos en buscar soluciones individuales a un problema colectivo», analizó Lozano. Como resumió Argilés, «el día en que por fin funcionó bien la defensa, el ataque falló con estrépito». Más difícil resulta distribuir las culpas entre el seleccionador, que no da muestras de saber qué primera línea es la titular, y los jugadores de esa posición, que debieron rozar el récord de balones estampados contra los brazos de la defensa. Pero conviene recordar que este equipo incluye muchos inexpertos, y que los tres grandes ausentes -los veteranos Masip, Duishebáiev y Garralda, reservados en principio para los Juegos de Atenas- son muy difíciles de suplantar. «Quintos, un cañonazo» Desde la convicción de que España ganará a Suiza, como ocurrió hace diez días en los dos últimos partidos de preparación (25-28 en Zug y 25-30 en Berna), la pregunta es si la selección se recuperará anímicamente para jugar frente a Rusia (miércoles, 16.00 h., La 2) y Suecia (jueves, 18.00 h., La 2) como hizo en la Supercopa hace tres meses. Para que la utopía de estar en semifinales se haga real hace falta ganar esos tres partidos, como primera condición. Entre las muy improbables carambolas beneficiosas está la siguiente: Croacia gana a todos, y Rusia y Suecia derrotan a Dinamarca. Mirados uno a uno, cada resultado de los mencionados es razonable. Pero hay tres pegas: 1) la combinación resulta estadísticamente muy improbable; 2) en ese caso, Croacia no se jugaría nada el jueves ante Rusia; y 3) España no ha demostrado en este Europeo que pueda ganar a Rusia y Suecia consecutivamente. En el corrillo ritual tras el entrenamiento, Argilés gritó a sus jugadores: «Vamos a apretar los dientes, a olvidar lo que ha pasado y a mostrar lo que sabemos». Unos minutos después, ante tres periodistas, se sinceró: «Tal como estamos, quedar quintos sería un cañonazo». Pista: Pod Golovcem (Celje) Hora: 16.00 horas (La 2) Árbitros: Nachevski/Nachevski (MKD)