El Sevilla manejó los tiempos ante el Atlético y se llevó la eliminatoria (1-2)
Los andaluces mantuvieron el tono tras recibir el gol y fueron capaces de firmar la remontada

Ibagaza intenta regatear al defensor del Sevilla David Castedo
El Sevilla supo jugar a la perfección sus bazas en el Calderón, donde no sólo mantuvo con suficiencia la suculenta renta de cuatro goles conseguida en el Pizjuán sino que volvió a ganar y certificó su pase a semifinales con sobresaliente. A pesar de lo que indica el triunfo final hispalense, con golazo por la escuadra de Darío Silva incluido, el Atlético, con más corazón que cabeza, puso emoción al duelo al adelantarse con un gol de Torres, a los 12 minutos. El Atlético, preso de la ansiedad y con acumulación de delanteros que sólo se estorbaban en zona de definición, ejerció un dominio estéril y fue incapaz de meter los nervios en el cuerpo de unos sevillanos, que jugaron a placer cuando los 'colchoneros' se quedaron con uno menos, por expulsión de Lequi, a 20 minutos del final. El triunfo de los de Caparrós, con el Atlético ya rendido y agotado, aún pudo ser mayor, pero lo evitó el debutante Sergio Aragoneses al detener un penalti postrero. Con alguna opción A pesar de que el resultado de la ida invitaba a cierta relajación, nadie dio, a priori, la eliminatoria por sentenciada. Madrileños y sevillanos salieron a muerte, unos con la misión de desplegar un ataque frenético, a la desesperada, desde el pitido inicial, y otros con el objetivo de cortar el ritmo del rival como fuese y perder todo el tiempo del mundo. Si el Sevilla y el Atlético ya son dos equipos correosos, de esos de rompe y rasga, en condiciones normales, imagínense lo que pueden ofrecer en una cita de esta envergadura hombres como Darío Silva, Pablo Alfaro, Simeone o De los Santos, sin ir más lejos. Fútbol, poco, incidentes, protestas y broncas, para dar y tomar. Gol de la esperanza Si Caparrós puso en liza a su once tipo, excepción hecha del traspasado Reyes y el sancionado Javi Navarro, Manzano varió por completo su dibujo habitual y apeló a la heroica. El Atlético jugó con sólo tres defensas, un medio centro, tres por delante y tres delanteros centro, Torres, Nikolaidis y el debutante Toché. El Atlético jugó bien en el arranque, pese a la superpoblación de atacantes y la poca entrada por bandas, pero empeoró en cuanto marcó el primer y esperanzador gol. Con un mundo por delante, la grada rugía pero el Sevilla no se rompía y seguía a lo suyo, a intentar desquiciar aún más a un equipo que cayó en su trampa y se dedicó a tirar pelotazos frontales, sin ton ni son, sin transición alguna por el medio. En esa tesitura, sobraba Ibagaza y crecían los zagueros hispalenses. Con ese solitario gol en el descanso, la gesta de hacer al menos tres en la segunda mitad era una quimera para el Atlético. Más si cabe cuando Ortiz lanzó al poste un centro-chut y Lequi, por una entrada a destiempo, se fue a la caseta antes de tiempo. A partir de ahí, monólogo sevillano, dos golazos, un penalti errado y a semifinales. El 6-1 final para el Sevilla, no requiere más explicaciones.