Sólo el marcador dio la espalda a la excepcional tarde del Barcelona (3-2)
El Mallorca puso en duda en los últimos minutos el triunfo que labró con justicia Luis García
El Barça agrandó su racha de victorias, la séptima consecutiva en la Liga, tras superar al Mallorca (3-2) con un resultado excesivamente corto para los méritos de ambos equipos. Los azulgrana empañaron su gran partido concediendo dos tantos finales a su rival que acortaron el marcador y oscurecieron la superioridad local. La salida azulgrana fue fulgurante. Sin ningún atisbo de duda y con Luis Enrique recordando sus inicios como delantero centro, el Barça golpeó a su adversario con contundencia. A los dos minutos, los locales ya habían desnivelado el marcador gracias a un imparable zurdazo de Luis García, que instantes antes ya había rematado al palo. El Barça hacía gala de la confianza generada tras su espléndida racha de resultados. Los azulgrana presionaban con insistencia la línea defensiva de su rival. Esa constancia les permitía recuperar el esférico con rapidez y apuntar directamente a Miki. El Mallorca estaba desaparecido, como si todavía no se hubiera levantado de la siesta, hasta que una acción tragicómica le despertó. Un choque entre Miki e Iván en la frontal del área entregó el balón a un Luis Enrique que sólo tuvo que poner el pie izquierdo para sumar un tanto que rayaba el absurdo. El Barça había completado quince minutos contundentes. Con la ventaja, los azulgrana se limitaron a jugar al ralentí. Una velocidad que les permitió generar multitud de ocasiones, aunque también metió al Mallorca en el partido. Luis Enrique, en dos ocasiones, y Van Bronckhorst, con un remate de falta al travesaño, mostraban la amplitud ofensiva de los azulgrana. El Mallorca, que ganó contundencia defensiva con la entrada de Edu Moya por un renqueante Poli, generaba mayor sensación de peligro gracias a la actividad de Eto'o y a su mayor envergadura en los saques de esquina. Pese a ese leve despertar, Valdés únicamente intervino tras un disparo de Delibasic. Abonados a los palos Tras el descanso, el Barça pisó el acelerador. Una vuelta de tuerca que fue suficiente para desarbolar de forma definitiva al Mallorca. Los azulgrana se dieron un atracón ofensivo sin forzar la máquina. Xavi, que atraviesa un dulce momento de forma, reivindicó su clase con una vaselina a portería vacía que se estrelló en el larguero. El cuarto poste azulgrana fue el preludio del segundo tanto de Luis García al rematar a bocajarro un despeje de Miki. El Barcelona encaraba el tramo final con los deberes hechos ante un rival sumido en una profunda depresión. El Mallorca de la segunda parte fue un espejismo de equipo pese a que Luis Aragonés, expulsado en el descanso, puso a toda su artillería en liza. Solamente la relajación azulgrana desinfló un marcador que debió ser más amplio. En los minutos finales, Eto'o y Delibasic ajustaron tanto el resultado que el Camp Nou tuvo que sufrir más de la cuenta por culpa de la parsimonia final de sus jugadores. El Barça sumaba así una nueva victoria que únicamente dejó una pequeña laguna. Van Bronckhorst se perderá el partido de la UEFA del jueves ante el Celtic de Glasgow por culpa de una lesión muscular.