Diario de León
Publicado por
ÓSCAR GONZÁLEZ
León

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LA ELECCIÓN de los 125 mejores jugadores de la historia que aún viven por parte del brasileño Pelé ha abierto el debate, porque O'Rei ha creado un «club de olvidados», de futbolistas que no entraron en su lista y sin los que, difícilmente, se puede entender la evolución de este deporte. Aun cuando cualquier clasificación de los mejores jugadores está sujeta a revisión, es subjetiva y debe tomarse como un juego, como un intento imposible por equiparar épocas, la lista de Pelé tiene algunas ausencias demasiado significativas. Pelé recibió el ingente encargo de la FIFA de nombrar a los mejores jugadores vivos de la historia. Le ofreció cien plazas y el brasileño lo amplió a 125, pero siguió dejando fuera a varios de los mejores. Porque ¿qué criterio se puede seguir para elegir?. Si se eligen por su palmarés, no es fácil entender cómo no está en esta relación Gento, el único jugador con seis Copas de Europa, o el mexicano Claudio Suárez, el futbolista que más partidos internacionales ha disputado (170) o el brasileño Jairzinho, aquel extremo que formó parte del Brasil de los 70 que comandó Pelé y marcó en todos los partidos de ese Mundial. Se puede aludir a sus características técnicas, su virtuosismo con el balón o su capacidad para ver el juego mejor que nadie, pero, entonces, ¿por qué no ha entrado en esa lista otro español ilustre, Luis Suárez, (Balón de Oro y uno de los artífices del gran Inter de Milán de los años 60), o el salvadoreño Mágico González, un «genio» incomprendido?. Si se pretende equilibrar la lista por puestos, es lógico que Pelé incluya en el arco al inglés Gordon Banks, aquel que le hizo «la mejor parada de la historia», pero por qué no están el colombiano René Higuita o el mexicano Jorge Campos y, sobre todo, el paraguayo José Luis Chilavert?. Higuita y Campos quizá fueron visionarios, abandonaron su área en más ocasiones de las que debieron, pero siempre tuvieron un claro sentido del espectáculo. El primero se atrevió a hacer «el escorpión» en Wembley y el segundo añadió a su obsesión por jugar el balón fuera del área, sus vistosos uniformes. El caso de Chilavert es el más llamativo, porque ha habido pocos guardametas que hayan tenido tanta influencia en el juego de su equipo. Con más de sesenta tantos, es el portero más goleador. Se puede recurrir, por último, a hacer una clasificación política, en la que entren jugadores de la mayor cantidad de países posibles y aun así se puede cuestionar la elección de Pelé. Porque, ¿cómo no está entre los argentinos Oscar Ruggeri, el «gran capitán» de los años 90, ganador de trece títulos?. o, ¿qué tiene más Javier Saviola o Juan Sebatián Verón que Pablo Aimar? o ¿por qué se olvidó de Claudio Caniggia, el «socio» de Maradona, e incluyó a Hernán Crespo?. Tampoco se entiende bien que Dinamarca aporte tres jugadores (los hermanos Laudrup y el meta Peter Schmeichel) y no figure el ex barcelonista Alan Simonsen. O que Portugal cuente con Luis Figo y Rui Costa, «emblemas» de una generación dorada que no ha respondido a las expectativas que abrió, y no tenga en cuenta a Mario Coluna, otro grande del Benfica de Eusebio, o a Paulo Futre. Si se escogen representantes de países exóticos, no parece normal que el coreano Hong Myung-Bo, capitán de su selección en el Mundial 2002, le arrebate el puesto a Bum Kum Cha, el primer jugador asiático que llegó a la Bundesliga.

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