SIN METALES
Penti, una nota alegre
«PENTI», como se conoce, a petición propia, al sevillano Antonio David Jiménez Pentinel en el mundillo atlético, puso una nota alegre en el ambiente mohíno que rodeó al equipo español a fuerza de fracasos en los Mundiales. Las caras serias, las sombras cabizbajas de atletas que vinieron a Budapest por medallas y se irán sin haber, siquiera, disputado la final, ponían contraste al rostro luminoso de Penti, y eso que el andaluz «sólo» había sido cuarto en la final de 3.000 metros. La medalla «de chocolate» -así define el cuarto puesto Manuel Martínez- no alcanzó a satisfacer del todo a Penti, pero salió de la pista convencido de que volvía a ser «el de antes», el atleta chistoso en la vida civil y aguerrido en combate. Penti tuvo ocasión de comprobar que había recuperado al mismo tiempo su frescura física y su facundia verbal. Estuvo a punto de rodar por los suelos en su semifinal cuando intentaba colarse por dentro para tomar la cuerda y afrontar bien colocado la última vuelta. «Si me descalifican, lo mato aquí mismo», afirmó Penti instantes después de la carrera, justo cuando su adversario se acercaba a él por detrás para pedirle disculpas. En plena pista, Penti había buscado a Liefers y le había espetado: «Tío, ¿tú estás loco?». A continuación hizo con el brazo el gesto inconfundible que significa «te daba así...». Era un Penti bien distinto al que, después de lograr en el 2002 el mayor éxito de su carrera conquistando el título europeo de 3.000 metros obstáculos, cayó presa de un estado de ansiedad que le atenazó durante más de un año. El jueves, la víspera de los Mundiales, Penti estuvo haciendo ejercicios en la pista junto con el resto de los españoles. Mientras los demás se concentraban en los estiramientos, su habitual e irreprimible afán lúdico le empujó a juguetear con una cámara de televisión cercana. Penti previno contra un exceso de euforia a los medios de comunicación. «No me pidáis medallas aquí. Estoy apenas regresando. Dejadlo para los Juegos de Atenas». Con 27 años recién cumplidos, el sevillano tiene por delante un futuro brillante si es capaz de sustraerse a la presión mediática que a menudo le acosa justamente por su carisma. Penti pertenece a esa rara especie de atletas capaces de robar presas a los más terribles predadores a poco que se descuiden. Budapest le ha servido para hacer acopio de moral con miras a los próximos meses y, sobre todo, para ir a Atenas con la certeza de que no puede hacerlo mal.