SAQUE DE ESQUINA
¡Urío, campeón!
«¡URÍO, campeón!». Fue el grito de los 20.000 aficionados del Zaragoza en Valencia, tras perder la final de 1993 ante el Real Madrid (2-0) y el titular del Heraldo de Aragón dos días después del polémico arbitraje del colegiado guipuzcoano en el Luis Casanova. Urío Velázquez fue acusado en Zaragoza de perdonar dos penaltis al Madrid, el primero en el minuto 8 (de Milla a Gay) con 0-0, y el segundo en el 66 (de Nando a Higuera) ya con 1-0, además de «perseguir» a los jugadores maños con tarjetas. Los jugadores del Zaragoza se quejaron al final del partido de que Urío los intimidó con amenazas y que fueron menospreciados por el árbitro vasco. Víctor Fernández destacó que sus futbolistas no dejaban de repetirle en el vestuario que hubo «dos claros penaltis», y Urío llegó a ser calificado por la prensa maña como «el jugador número 12 del Madrid». El Real Madrid acababa de perder la Liga con un arbitraje escandaloso de Gracia Redondo en Tenerife, y en Zaragoza existía el convencimiento de que Benito Floro había coaccionado con sus manifestaciones a Urío, con vistas a la final de Copa. En aquella final el Madrid tuvo las bajas de Zamorano, Rocha y Martín Vázquez, mientras que Esnáider fue su único extranjero. Por parte del Zaragoza faltó Pardeza y también hubo un solo extranjero (Poyet). Butragueño abrió el marcador a los 29 minutos, a pase de Míchel, y Lasa sentenció en el 78 para que el Madrid conquistase su primer título después de tres años de sequía ininterrumpida.