Diario de León

León explota por fin y traslada su buena defensa al ataque ante CAI (85-57)

El equipo supera con sobresaliente su reválida con un grande en vísperas de los play-off

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Carlos Frá - león
León

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Baloncesto León fuer ayer un equipo completo. Si en las últimas semanas -con la terrible excepción de Los Barrios- había mantenido una dulce tendencia en defensa, ayer el equipo consiguió trasladar el buen juego al ataque. El balón se movía fluido y el quinteto corría alegre sobre la cancha para anotar con facilidad. Pero es que enfrente no había nada. El CAI Zaragoza, uno de los favoritos de la LEB, se derrumbó ante la seriedad de León. Los datos fueron evidentes. Los maños tan sólo habían anotado 27 puntos cuando ya habían transcurrido 26 eternos minutos. Al final se fueron con un 27 de valoración sumando a todos los jugadores, frente al 121 de la plantilla de León. Y en la grada, fiesta. Hacía falta en el Palacio de Deportes una victoria así del equipo ante un grande. Y más ante un equipo dirigido por Alfred Julbe, al que la afición ya recibió con una sonora pitada. La grada de León no olvida sus viejas cuentas. El CAI se vio tan desarmado que su nivel de acierto llegó a niveles paupérrimos. Es una de las mejores plantillas de la Liga y sólo fue capaz de anotar 13 puntos en el primer cuarto y 12 en el segundo, para irse al vestuario con 25 en total. Y eso que el partido arrancó con un terrible sucesión de errores -siete consecutivos- por parte de ambos equipos. Fue un minuto y medio insufrible, que hacía temer lo peor para León. El CAI estaba ya desacertado, pero los de Jareño perdían el balón sin llegar siquiera a tirar a canasta. Los maños empezaron a llevar la iniciativa en el marcador, porque la vigilancia de Sabaté sobre Paco Martín y de Mesa sobre Onyekwe era asfixiante. Pero León despertó y se metió en el partido. Alfred Julbe empezó a perseguir a los árbitros con continuas protestas, y los colegiados iniciaron una serie de despropósitos que sólo perjudican al partido. A falta de tres minutos para cerrarse el primer periodo, Paco Martín anotaba un triple que empetaba el partido a 13 y con un contraataque se ponía León por delante. En el segundo cuarto empezó el principio del fin para el CAI. La línea ascendente en el juego de León que había comenzado en el primer cuarto fue a más. Julbe cambió de base y León también empezó a repartir los minutos. Un parcial de 13-0 para los de Jareño rompió el partido (23-13). Sólo Hill conseguía en jugadas aisladas zafarse de la seria defensa de Higgins para anotar tímidamente para su equipo. Los maños buscaban una solución a su situación y la encontraron en Benito Doblado, que asumió la responsabilidad para intentar una tímida aproximación. Pero el equipo que tenían en frente no estaba dispuesto a conceder nada y los esfuerzos para variar la defensa de Julbe no dieron frutos. León marchaba imparable y al descanso se fue con una renta máxima de doce puntos. La estadística no dejaba lugar a dudas. El CAI se iba con un 5 de valoración en conjunto por un 55 de León. Despegue total Tras el paso por los vestuarios, los maños lograron una primera canasta en un robo de León. Pero el equipo de Jareño volvió a empezar a robar y correr. El buen rebote defensivo permitía a León coger el balón tras las «pedradas» del CAI para anotar en velocidad con inusitada velocidad. El partido ya se parecía más a uno del Acis-Mercaleón -cuyas jugadoras estaban en la grada- y que arrasa literalmente a la mayoría de los rivales, que a uno de la LEB. El parcial del arranque del tercer cuarto (13-2) anulaba totalmente la posibilidad de un partido disputado. León marchaba imparable y llegó un momento en el que dobló a rival (64-32). La renta crecía sin parar y los minutos pasaban para disfrute de la grada, y con unos jugadores del CAI que miraban a un reloj que no quería avanzar. Julbe utilizaba una de sus «armas». Mantener en pista a los jugadores que considera que no están acertado para castigarlos más. Él sabrá lo que hace. Y el partido entró en el cuarto definitivo con 29 puntos de ventaja para León. Ya sólo quedaba por fijar cuál sería la diferencia final. Y los registros fueron espectaculares, ya que incluso se alcanzaron los 37 puntos (83-46). Pudieron ser más. Pero es difícil pedir a un equipo, como le ocurrió ayer a León, que mantenga la intensidad defensiva hasta el último instante. El rival tenía 35 puntos al comenzar el último cuarto y esa ciera relajación le permitió sumar otros 22 para maquillar levemente su desastre. Mario Díez disfrutó de los tres últimos minutos de un partido en el que CAI peleó hasta el último balón. Al final fueron 28 puntos de ventaja. Interesante renta para posibles empates, ya que León le gana también el basketaverage al CAI. La grada en pleno marcaba con sus palmas el tradicional «Paquito chocolatero» de La Peña El Tambor, mientras León pasaba con sobresaliente su reválida ante un grande en víspera de los play-off. El equipo necesitaba un triunfo así y quizás la grada también. Ahora León ya puede mirar hacia arriba.

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