Los pescadores y las condicionesfrenan el avance del cangrejo rojo
Prefiere las aguas cálidas y embalsadas a las corrientes y frías en las que habita la trucha

Dos buenos ejemplares de cangrejo rojo en plena fase de apareamiento
Desde su introducción, hace algunos años, el cangrejo rojo ha ido colonizando los cauces y las charcas del sur de León. Su avance parecía imparable, pero se puede afirmar con rotundidad que se ha detenido. En las zonas abiertas para la pesca su extrema voracidad le convierte en presa fácil para los pescadores, que reducen drásticamente sus poblaciones tras las primeras jornadas de apertura. El hecho de soportar mal las aguas frías y las corrientes impide su progresión hacia las zonas trucheras. Además, cuando tiene que competir con el señal, está en franca inferioridad y es desplazado por éste. El único problema para su control estriba en que la Administración se resiste a ampliar su zona de pesca que debería situarse, al menos, por encima de Palanquinos. Desde el punto de vista gastronómico parece que la calidad va mejorando y que, bien cocinados, resultan un excelente manjar. Hay quien afirma que depende de zonas y de épocas. El rápido crecimiento de este crustáceo hace que mude con frecuencia el caparazón, siendo este el momento en que son más vulnerables y de peor sabor. Si sus poblaciones son excesivas y carece del suficiente alimento, la cola aparece casi hueca y resulta poco apetecible. Lo que sí parece evidente es que su avance no resulta imparable. A pesar de que son incontrolables las repoblaciones realizadas por los aficionados, es capaz de extenderse hasta un radio de veinte kilómetros por año, pero se defiende mal en las corrientes y aguas movidas. Tampoco aguanta bien las bajas temperaturas. Puede, sin embargo, resistir periodos de sequía. Además de las zonas donde se ha abierto la veda, coloniza determinadas charcas y mangas próximas al acotado de Marne, Villaverde Sandoval y Palanquinos, donde se pesca de forma furtiva, y se le supone introducido en otras zonas. Muchos aficionados esperaban que en esta temporada se ampliasen los tramos de pesca abriendo nuevas aguas, pues su pesca es la mejor forma de control. Cangrejo rojo y cangrejo señal El denominado cangrejo rojo, de Luisiana o de las marismas, al que nos estamos refiriendo, es una variedad originaria de los Estados Unidos y Norte de México. En 1930 fue importado a Japón, donde se extendió rápidamente por los arrozales hasta convertirse en una auténtica plaga. Introducido en Kenia (África), provocó graves alteraciones ecológicas. En Europa sólo se tiene constancia de su existencia en la Península Ibérica donde, en 1974, fue importado para repoblar las aguas del Guadalquivir. De año en año se ha ido extendiendo y su comercialización en vivo ha podido ser la causa de la extensión de la peste del cangrejo, la afanomicosis, que acabó con las poblaciones del autóctono, ya que cualquier desaprensivo pudo soltarlos. Es portador de la enfermedad aunque no le afecta y se reproduce de forma extraordinaria, ya que al año adquiere la madurez sexual. Su tamaño es similar al autóctono, aunque pesa menos, pues el abdomen puede estar medio vacío. Es muy voraz y capaz de soportar concentraciones muy bajas de oxígeno. Desde el punto de vista gastronómico es peor que el autóctono, si bien depende de las aguas. El cangrejo señal, que sin duda es el más adecuado para sustituir a los autóctonos de aquellas zonas donde han desaparecido por completo, procede también de América del Norte. Es originario de la costa Oeste de los Estados Unidos y Canadá, donde coloniza aguas más frías. A raíz de la desaparición del común, fue introducido con bastante éxito en Suecia y Finlandia, y más tarde en Austria, Alemania y Francia. Se intentaba sustituir al desaparecido por la peste y de paso dotar a las aguas de estos auténticos basureros de río. En España las repoblaciones realizadas en el Ucero (Soria) y en el alto Duero han dado buenos resultados. En la actualidad está muy extendido por gran parte de la cuenca del Duero. En León las repoblaciones han dado sus frutos en tramos del Órbigo, Cea, Bernesga y Torío. Además se ha adaptado bien en algunos embalses como Casares o Riaño. En el Bierzo está introducido en varios cursos de la cuenca del Sil, incluso en aguas pobres en calcio, donde los autóctonos nunca habían sobrevivido. Acepta temperaturas más bajas y puede ser el ideal para repoblar los ríos leoneses. Su calidad gastronómica no es tan buena como la del autóctono, si bien su aspecto es inmejorable. Lo mismo que aquel no alcanza la madurez sexual hasta los cuatro o cinco años. Según la normativa de pesca, la veda del rojo se abrirá el 27 de junio. Para el señal se dicta una normativa específica que todavía no ha salido, si bien en las zonas libres de Soria suele abrirse en junio y más tarde en los acotados de Burgos y Segovia. En Palencia y en León no se ha abierto la veda en pasadas temporadas.