La distancia se mantiene, pero el tiempo se le acaba a la Deportiva
El cuarto puesto sigue a cinco puntos, pero cada vez quedan menos opciones de remontar
La Deportiva se presentaba en Zaragoza con el claro propósito de sumar una victoria que le permitiera acercarse a los cuatro primeros clasificados para seguir con su complicado reto de escalar hacia la promoción de ascenso. No pudo ser y no porque los rivales no se lo permitieran al cuadro de Tomé, si no porque los bercianos siguen perdonando en una temporada que se empeñan en desperdiciar con el paso de las jornadas. De poco vale hacer cuentas si no se consiguen victorias. Antes del último encuentro, el Mirandés marcaba la diferencia de cinco puntos con la promoción. Ahora es el Burgos el que da la vez a igual distancia, pero lo mal es que sólo quedan siete jornadas para obrar el milagro. El del sábado era un partido para ganar, por la diferencia de calidad que existe entre ambas plantillas y como queda plasmado en la clasificación. Por si eso no fuera suficiente, en el análisis anticipado de la contienda, resulta que sobre el cuidado césped de La Romareda las cosas se le pusieron a pedir de boca a los bercianos, con una ventaja adquirida al principio del segundo tiempo de la que muy pocas veces han disfrutado este año. Parece increíble que un equipo que apenas recibe goles, pueda dejar escapar una renta de dos tantos para acabar empatando ante un rival que casi nunca dio sensación de peligro. Analizando con calma lo sucedido en Zaragoza, está claro que mucho tuvo que ver el poco espacio de tiempo que discurrió entre el segundo tanto de los blanquiazules y el primero de los maños, porque eso provocó que el cuadro de Tomé no llegara a ser consciente de la superioridad que había adquirido en el marcador. Aún así, con una mínima ventaja lo más normal habría sido gobernar el juego para terminar por desmoralizar al rival, lo que habría dejado incluso alguna opción de hacer más goles, pero Gámiz estaba mermado en la medular, Borja andaba con pocas fuerzas en la banda derecha y no había claridad para mantener la posesión de la pelota. Tomé quitó a Brasi para dar entrada a un todavía limitado Javi Peña, retiró a Fuentes, poco afortunado pero siempre trabajador para colocar a Gonzalo y sólo en el último minuto retiró a Gámiz para poner a Cascallar. Pero es que en el banquillo sólo quedaban Pagola y Jechu.