Diario de León

Caudales medios y aguas muy frías, a causa del deshielo, esperan a miles de pescadores

El comienzo de la temporada de pesca coincide con el Domingo de Ramos

La trucha común es la especie preferida y a la que dedican sus esfuerzos la mayoría de los aficionados

Cupo de truchas comunes que fueron pescadas en el río Órbigo a la altura de Hospital

Cupo de truchas comunes que fueron pescadas en el río Órbigo a la altura de Hospital

Publicado por
Pedro Vizcay - león
León

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Por fin el próximo domingo, día cuatro de abril, se abrirá la temporada truchera en la provincia de León en todos los ríos salvo en el Cares y el Sella que abrirán el nueve de mayo. Miles de pescadores, como cada año, esperan impacientes la apertura de una temporada que, este año, se presenta incierta a tenor de las observaciones realizadas a pie de río. El hecho de que la apertura coincida con la Semana Santa incidirá también en la afluencia de pescadores en unas primeras jornadas que, por lo general, no suelen ser muy fructíferas ya que las aguas bajan frías a causa del deshielo, lo que determina de forma notable la actividad de las «pintonas». Las lluvias débiles y moderadas que han caído a lo largo de la semana, unidas a la nieve que tienen las montañas hace que los caudales de los ríos no regulados hayan aumentado de forma sensible, a pesar de lo cual todos los ríos pueden pescarse con normalidad. Los aficionados que han salido a pescar a Galicia y Asturias, o a la zona sur de Castilla y León que abrieron antes, apenas han tenido la oportunidad de saborear una buena jornada de pesca, ya que los resultados han sido realmente malos salvo muy escasas excepciones. En cualquier caso la posibilidad de salir al río, encontrarse con los compañeros y disfrutar de la naturaleza ya compensa a unos pescadores cada vez más sufridos. Las especies pescables van desde la trucha a la anguila, pasando por barbos, tencas bogas, lucios o carpas entre otras, pero es la trucha común la especie preferida y a la que dedican sus esfuerzos la mayoría de aficionados. Artes y cebos Con las aguas altas y frías será el cebo natural, empleando el lance ligero, lo más eficaz. Cada vez son menos, sin embargo, los pescadores que utilizan este arte en lo que son expertos los ribereños. El sacrificio que supone madrugar, mojarse las manos para buscar el cebo de río o escarbar para conseguir lombrices de tierra, unido a la dificultad que entraña este arte denostado por los pescadores de última generación, hace que la gran mayoría se incline por las técnicas más modernas de la mosca seca o la clásica de la mosca ahogada. El problema en estos primeros días es que las eclosiones de insectos son muy cortas y la actividad de los peces muy escasa, con lo que es preciso permanecer atento toda la mañana aprovechando al máximo los escasos minutos en que las truchas se «ceban». Los nervios suelen jugar también malas pasadas provocando enredos inoportunos justo cuando ha llegado el momento tan esperado. La cucharilla manejada con destreza suele dar buenos resultados en estas primeras jornadas. La precisión en el lance, que caracteriza a los buenos cucharilleros, no es tan importante al principio como la forma de arrastrar el señuelo, bien fondeado incluso contracorriente. A medida que la temporada avanza la trucha se hace mucho más selectiva y habrá que buscarla en los lugares con mayor dificultad lo que obliga a medir el lance y a trabajar la cucharilla casi siempre con corriente a favor o de forma transversal. Quienes frecuentan el río saben bien que cucharilleros hay muchos, pero buenos muy pocos. Es una técnica en la que se inician casi todos los pescadores de lance pero que van abandonado a medida que se habitúan en la pesca con mosca ahogada.

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