Diario de León

EL TERCER TIEMPO ROBERTO CANURIA

La pescadilla que se muerde la cola

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EN EL MUNDO futbolístico nada está escrito y eso es lo grande del fútbol. El ser superior, el tener mayor presupuesto, el estar mejor ubicado en la clasificación no da derecho a ganar partidos. Las ilusiones y emociones están a la orden del día y más las sorpresas, sobre todo en este tiempo. La Hullera continúa con su buena racha. La segunda vuelta que viene realizando sirve para dar credibilidad a un conjunto que parecía salir temeroso y con complejos al rectángulo de juego. La respuesta en los momentos claves ha permitido al equipo superar los exámenes con nota. Lograr escalar posiciones es el objetivo y para eso debe mantener el equilibrio en el sprint final. La Cultural B vuelve a coger la cuesta abajo y es que cada vez resulta más difícil superar con éxito los partidos en su feudo y eso supone un lastre importante. La falta de acierto goleador, la facilidad de encajar goles y el miedo metido en el cuerpo minuto a minuto producen situaciones difíciles de controlar. El margen sigue abierto, pero la confianza comienza a diluirse y lo que no puede es que a estas alturas de temporada lo que hoy es de día mañana sea de noche. Eduardo Álvarez deberá poner remedio a esta gran irregularidad que cada vez dura más. El Atlético Bembibre realizó con brillantez sus deberes pero no le permite salir de posiciones de descenso. La solución pasa por ganar en casa y no existen argumentos más válidos. Las cuentas de la lechera no son buenas y hay que dejarlas, sobre todo cuando uno depende de sí mismo. De ésto se debe aprender porque no había necesidad de llegar hasta a este extremo. La Bañeza se mantiene sumida en el conformismo y la falta de motivación. Viajar lejos para sufrir una contundente derrota no es plato de buen gusto. Volver a coger confianza y mantener la intensidad son argumentos necesarios para afrontar los envites que restan cuyo reto sólo es quedar los más alto posible en la tabla. El orgullo y el ego personal de cada uno deben ser determinantes, sino el final de temporada puede resultar una auténtica agonía y provocará un final con más pena que gloria. El Promesas Ponferrada mantiene sus opciones tras el trascendente triunfo conseguido sobre otro aspirante a domicilio. La calidad de la plantilla es más que evidente, las lesiones también aparecen y los demás equipos tampoco son cojos, pero cada uno está donde tiene que estar, y el sitio del conjunto berciano es el de luchar por entrar en los puestos que clasifican para las eliminatorias de ascenso. Se puede conseguir o no, porque en ello intervienen muchos factores, pero el sprint final debe ser sostenido porque mimbres hay en el equipo para ello. A cada cual hay que valorarle según lo que tiene, pero nunca hacerlo por encima y mucho menos, por debajo. La realidad es la que es y no la uno quiere que sea, dependiendo de su propio interés y del momento. Restan veinticuatro puntos por disputar, y aunque la desventaja existe, ésta no es insalvable, aunque es difícil de recuperar. Ahora sólo valen las victorias, sobre todo ante rivales directos.

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