Diario de León

LUCHA LEONESA 2000 MARRO

Reivindicación luchísticoleonesa (y II)

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León

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REIVINDICACIÓN luchísticoleonesa para contraponer el repliegue que representa la exaltación castellanista de San Villalar. Que, en el plano de la Lucha Leonesa no haya que entonar el «Qué pinta ese trapo a cuadros, que porta ese luchador./ Es una trágala, hijo/ no va nada con León./ (...) Unas veces por despecho/ otras veces por pudor/ atada está que no izada/ que la sirva el servilón/». Y sí más bien corear un luchístico-reinvidicativo -luchísticoleonés- «esa bandera, no es nuestra bandera...». Hacemos bandera luchísticoleonesa de las beligerantes estrofas de nuestro Himno a la Lucha: «(...) Furia y casta leonesa/ han hecho de este deporte inmortal/ para orgullo del Pueblo/ que le dio su Identidad/ ¡¡¡Lucha Leonés!!! Reivindicativo al máximo y todo un alegato luchístico-leonés. Desahogos más o menos líricos que contribuyen a superar agravios de todo orden «si Coyanza castellana y El Bierzo gallegos son, y la montaña asturiana ¿qué le dejas a León?» ¿Más agravios? ¿Más hostilidades? ¿Más afrentas? ¿Más pruebas a superar? «Mi tierra es la tierra de pardos caminos/ de pena y de polvo/ de verdes zarzales/ y agudos espinos». Ante ello, todo menos tirar la toalla y resignarse; resistir. Luchar. Luchar leonesamente. Lucha leonesa. Es la esencia. Son nuestros orígenes, nuestra tradición, nuestra identidad. Peñas, polvo, zarzales, espinos... «En esta patria leonesa ¿qué no queda por hacer? Acaso únicamente repetir con el poeta; volver donde está la casa de uno, por triste que sea;/ la tierra de uno, por seca que esté;/ las penas de uno, por duras que parezcan. Son de uno, carajo» (Jorge de Icaza). «... Quien olvida las raíces pierde su identidad» (Spriu). Pero a la contra, esperanzadamente, Valle Inclán «sólo las obras cargadas de tradición están también cargadas de futuro». De ahí nuestra recurrente invocación al lanzamiento y proyección de la Lucha, con otra dimensión y otros parámetros, pero partiendo siempre de su reconocimiento como tradición ancestral -«aroma de siglos» con que inflamaba la retórica del ínclito Olegario R. Cascos- y Cultura Popular. Luchar, luchar... a fondo. Y desde el fondo de nuestro ser leonés. Que, recordando a Crémer «León es un compromiso del alma y un deber del corazón». Sin entreguismos claudicantes, que también nos apercibe y apremia el gran Victoriano: «aquí fue un hombre/ pisad fuerte la tierra que lo cubre/ y notaréis el pálpito de un pueblo/». Miguel Hernández lo expresó, reivindicativa y beligerantemente, desde sus poéticos vientos del Pueblo: «(...) Leoneses, dueños del hambre, el sudor y el hacha/ dueños de la minería, señores de la labranza/ yugos os han de poner gentes de la tierra mala/ yugos que habréis de dejar rotos sobre sus espaldas». De un autor anónimo, al menos para nosotros, y muy aparentes para la conmemoración -de una derrota- impuesta y excluyente: «La noche va exhalando/ bocanadas de humo negras,/ la luna, que aún sigue blanca/ se va escondiendo en la niebla./ Quien dicen que ya no soy/ ciudadano de mi tierra,/ y la luna, que aún es blanca,/ se me está yendo entre la niebla./ El viento disipará/ mañana las nubes negras./ Es la hora de gritar:/ León, si estás vivo ¡¡despierta!!». Para cerrar con sabor esperanzado, nada mejor que quedarnos con el final del «León en la Esperanza» de Antonio Gamoneda, nuestro Premio Nacional de Poesía «...Porque es preciso conquistar la ajtura (...) para esta tierra que nació sin alas». Aunque de momento y en clave de Lucha Leonesa, para conmemorar y celebrar la derrota castellano-comunera de Villalar, la Junta castellano leonesa monta un eufemístico denominado «Campeonato Regional de la región castellanoleonesa»... de Lucha ¡leonesa! (o será de «aluche castellanoleonés incluido entre los juegos autóctonos castellanoleoneses»?). Y que «per sé» debería ser ya autoexcluyente. Pero el euro anula sensibilidades y soborna todo y todos.

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