Diario de León

Peter Svidler : «Al Mundial le falta un reglamento que lo haga algo más respetable»

Peter Svidler pone el toque de distinción al torneo y se coloca en disposición de pelear por la corona

Svidler aguarda la jugada de su oponente en una de las partidas

Svidler aguarda la jugada de su oponente en una de las partidas

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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Su presencia en el Magistral ha dado un toque de distinción al torneo. Peter Svidler es un joven gran maestro de San Petersburgo que se ha encaramado ya al cuarto puesto del ranking mundial y se ha convertido en un peligroso rival para optar al máximo título. Con 28 años Svidler es el actual campeón de Rusia y en estos últimos años su progresos han sido espectaculares. Culto, poco hablador y muy cordial es un gran jugador de billar y le entusiasma el Críquet. Esta la primera vez que juega el Magistral y su fuerza ha quedado patente al estar clasificado ya para la final. -Esta es la primera vez que juega el Magistral ¿ha tenido algún tipo de preparación para jugarlo? -No he seguido ninguna preparación en especial porque no quiero fatigarme demasiado para las altas competiciones. Pero se puede decir que el cerebro nunca se detiene y es como un motor que siempre está preparado. -¿Qué le parece la fuerza de sus rivales en este evento y el Magistral en particular? -Creo que muy fuerte, hay jugadores como Shirov, Radjabov o Vallejo que tienen un alto nivel competitivo. La organización me ha parecido excelente y la ciudad preciosa. A penas si he tenido tiempo para visitarla pero ya he recorrido los principales monumentos. -Usted ya ha ganado cuatro títulos en su país, pero ¿hay alguno del que se siente más orgulloso? -El campeonato de 1997 fue el más interesante para mí. Tuve que ganar tres matches previamente, porque perdí los primeros juegos. Pero el campeonato último fue el mejor, no porque lo haya ganado, sino porque jugué bien. Hubo otro primero pero fue un poco de entrenamiento así que no lo cuento. -Su juego en el último fue excelente incluso mejor que el de su rival más cercano Alexander Morozevich. -Hasta que no se llegó al final del torneo yo no sabía que tenía mejor sistema de desempate. No era segura mi victoria, nunca calculo tales cosas durante un torneo. En cuanto a la calidad de los juegos, Alexander jugó brillantemente, a excepción del encuentro conmigo. Ganar seis juegos en un torneo de ese tipo es absolutamente un gran logro. -¿De todas las partidas hay alguna que le haya producido un especial satisfacción? -La más importante fue la sexta ronda con Morozevich. No había mucho de espectacularidad en este juego; era más como un choque de ideas. Alexander optó por una línea propia de la defensa de Petroff en la cual el negro tiene que conseguir prontamente una posición cómoda o se encuentra en apuros. La partida con Volkov fue también muy interesante. El público y otros participantes en el campeonato se deleitaron con ese juego. Me tomó apenas 90 segundos para sacrificar un peón. Después me hundí en una profunda reflexión y llegué a la conclusión que la posición negra era absolutamente sólida. dos alfiles, un peón adicional... Calculé tres movimientos adelante para crear algunas amenazas, y así acumular presión. Ese es el motivo porqué lo que sacrifiqué la torre. Lo hice no por cuestión de belleza, era realmente necesario. -¿Cómo está ahora el ajedrez en su país? -Estamos llenos de optimismo. El nuevo jefe de la federación rusa del ajedrez, Alexander Zhukov, es la fuerza impulsora principal del proceso positivo en el ajedrez ruso. Él es un hombre realmente serio que la comunidad rusa del ajedrez había esperado durante mucho tiempo. Espero que él sea la persona adecuada. -¿Qué vida sigue cuando juega un torneo? -No tiene nada de particular. Preparo la partida del día, leo y vuelvo a preparar la siguiente. Lo importante es estar concentrado y no demasiado tenso para jugar bien. -Hablando de jugar bien, usted lo ha estado haciendo muy bien últimamente, eso se debe a algún sistema especial de preparación. -Solamente a uno: que he sido padre recientemente y eso me ha hecho sentirme muy bien lo que hace que se refleje en mi juego. -Para algunos grandes maestros la paternidad significa renuncia y dedicación, lo que no es realmente bueno para un profesional. Y en su caso al ser padre de gemelos ¿es aún más especial? -Hay mucha leyenda en torno a eso. Y una muestra de ello soy yo. Ha habido y hay muchos jugadores que son felices padres de familia y además juegan en la alta competición. Cada persona es un mundo y no se puede generalizar. -La situación alrededor del campeonato del mundo cada vez parece más confusa y los problemas para reunificar cada vez más arduos. ¿En su opinión cuál es la mejor solución? -Faltan reglas bien hechas que lo dirijan. Sin reglamento no se puede llegar a acuerdos. Si el campeonato hubiera sido llevado a cabo sobre una base regular, habría tenido sentido discutir que es mejor, un torneo por el sistema K.O o uno K.O. seguido por un Match de candidatos. -Una de sus aficiones además del fútbol es el billar en el que es una autoridad. ¿Es así? -Estoy realmente encariñado con el billar. Jugaba mucho. Anatoly Karpov vino a una la sesión de entrenamiento antes del Match Rusia y resto del mundo y decidimos «cruzar las espadas» en los billares rusos. He estado soñando jugarlo durante mucho tiempo. En 1999 no pudo ser; en 2002 como se sabe ocurrió lo del futbol. Anatoly no quería, jugar ese encuentro pues no el gustaba el terreno de juego. Cuando llegamos al borde del campo él dijo que no deberíamos jugar en un terreno de juego tan malo, que alguien podría dañarse. Karpov es una persona muy experimentada en este sentido, creo que eso lo sabe todo el mundo. El ha asistido muchas sesiones de entrenamiento... tampoco pudimos jugar billar. Luego coincidimos en Poikovsky, pero dado la hospitalidad siberiana de los últimos tiempos, no tuvimos ningún tiempo para los billares...

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