Diario de León

Holanda no da la talla y Portugal se clasifica para jugar «su» final (2-1)

Con Van Nistelrooy anulado, sólo un gol en propia meta de Andrade dio emoción al resultado

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César Toldrá - lisboa
León

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Portugal se convirtió en el primer finalista de la edición de 2004 de la Eurocopa al superar a una decepcionante Holanda (2-1), en un partido en el que el anfitrión pudo haber resuelto antes del descanso pero en el que, al final, sufrió más de lo que debía para llegar a la final del próximo domingo en el lisboeta estadio de La Luz. Sabía Luiz Felipe Scolari como jugarle a Holanda, con presión en el centro y que el ritmo del juego, siempre alto, lo controlasen su medio campo. Además logró también atar en corto a Arjen Robben, así como evitar que le llegasen balones al Ruud Van Nistelrooy. Desde casi el inicio se hizo con las riendas del partido. Llegaba al área rival, creaba, como siempre, ocasiones de gol pero no las resolvía. Pese al triunfo, es el gol la asignatura pendiente del combinado luso. Dispone de una excelente defensa, un centro del campo con muy buenos futbolistas y un espíritu de lucha en todas sus líneas digno de admiración, pero le cuesta marcar. Las estadísticas dicen que es el equipo que más dispara a puerta pero uno de los menos efectivos ante el marco rival. Aprovechar las ocasiones De hecho, de haber aprovechado la mitad de las ocasiones de las que dispuso simplemente en el primer tiempo, en el que avasalló a Holanda, hubiese liquidado el choque antes del descanso y se habría ahorrado algunos de los apuros que pasó en la segunda parte. Las internadas de Figo por ambas bandas, acompañadas de un buen definidor, serían morales para sus rivales, pero carece el equipo Scolari de un nueve que remate la buena faena de un equipo trabajado como es el luso. Pauleta se hartó de fallar. Sin embargo, entre sus virtudes también figuran las jugadas a balón parado, que pueden ser muy útiles ante un equipo como el holandés, que tiene en la defensa su auténtico talón de Aquiles. Un córner sacado por Deco encontró la cabeza de Cristiano Ronaldo, quien libre de marca, abrió el marcadorpara regocijo de la hinchada portuguesa, que vio más que nunca entrar en la final de la Eurocopa. Holanda tuvo sus oportunidades, incluida un gol anulado a Ruud Van Nistelrooy por fuera de juego, pero era Portugal la que sucedía una detrás de otra sus apariciones por el área rival. Figo volvió loco tanto al flanco derecho como al izquierdo de la defensa y sólo el poste evitó que aumentase la cuenta portuguesa. También pudo marcar Pauleta con un remate bocajarro al que respondió Van der Sar con una mano prodigiosa. El equipo de Dick Advocaat, con una importante dosis de talento en sus filas, se vio desbordado por la ya conocida entrega y entusiasmo que embarga a Portugal en sus partidos en este torneo y casi nunca tuvo respuesta ante la claridad de ideas de su oponente. Estaba claro que no era la noche de Pauleta. Al poco de reanudarse el choque, un balón largo le llevó a encarar en solitario a Van der Sar pero estrelló prácticamente la pelota contra el portero holandés, quien, sin embargo, nada pudo hacer para evitar, propiciado por un nuevo despiste de su defensa, el segundo gol local, aunque no cabe duda que será uno de los mejores goles de la Eurocopa. El zambombazo de Maniche desde un lateral de la frontal del área trazó una parábola imparable. Mala imagen naranja Una pobre primera parte y un inicio del segundo tiempo en la misma línea, demostraba que Holanda había vuelto a las andadas, a la mala imagen del principio del torneo y tras haber mejorado ante Letonia y en los cuartos de final, ante Suecia. Pero, el fútbol es caprichoso y un gol en propia puerta de Jorge Andrade le metió en el partido a los 63 minutos. Incluso, sin haber hecho casi nada, pudo empatar apenas un minuto después. El partido cobraba otra dimensión. El equipo de Advocaat mejoró con la entrada de dos jugadores de vocación ofensiva como Makaay, que ha demostrado en muchísimas ocasiones su capacidad para marcar en un corto espacio de teimpo, y Van der Vaart, lo que hizo retroceder varios metros a Portugal, aún a riesgo de que en una contra el equipo luso le diese la estocada definitiva al partido. Todo podía suceder en unos minutos que se volvieron locos por completo. En el tramo final, a la desesperada, Holanda embotelló a Portugal en su área. Buscaba la prórroga ante un rival que se defendió con todo y que no dejó escapar su presencia en «su» final e, incluso, pudo marcar el tercero, pero Van der Sar, el mejor holandés, lo evitó con otra intervención marca de la casa.

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