Brasil apela a su solvencia en los penaltis para derrotar a Argentina (2-2)
La albiceleste se adelantó por dos veces en el tiempo reglamentario pero no pudo sentenciar
Brasil, la selección campeona del mundo, extendió ayer su reinado en el fútbol al proclamarse también monarca de América en una intensa y emocionante final ante Argentina, que hizo todo el gasto y sólo claudicó en la ruleta de los penaltis al terminar el partido con empate a dos. Andrés D'Alessandro y Gabriel Heinze fallaron las dos primeras penas máximas y dejaron el camino expedito a Brasil, que no falló desde el punto fatídico con tiros de Adriano, Edu, Diego y Juan. Un despiste defensivo aprovechado por Luisao justo antes del descanso y un balón suelto que no desperdició Adriano para clavarlo con la zurda, echaron por tierra el buen trabajo de Argentina, que no supo conservar su doble ventaja. Con este título, Brasil suma su séptima Copa América, mientras que Argentina sigue al frente del palmarés con 14 títulos, igualado con Uruguay. Una astuta y veloz internada de Luis González, trabada en claro penalti por el central Luisao y convertido con su habitual seguridad por Kily González plasmó la mayor ambición y mejor cohesión de Argentina en los primeros minutos. Una falta al borde del área a Nery fue aprovechada con maestría por Brasil al borde del descanso para igualar la contienda ante los argentinos. Alex templó suave al área y allí surgió Luisao para cabecear ajustado al palo ante la pasividad de la defensa y el meta argentino. La tremenda intensidad del primer tiempo se atenuó en la reanudación. Argentina seguía siendo dueña del balón y Brasil esperaba en la base el lanzamiento de sus misiles: Luis Fabiano y Adriano. Brasil se sentía incómodo sin tener la posesión del balón y no enlazaba para que los puntas dispusieran de ocasiones claras. La entrada de César Delgado por un extenuado Rosales resultó providencial. El niño mimado de Bielsa se hizo dueño de la banda derecha y allí comenzó a abastecer de balones al centro del área. En uno de ellos, el propio jugador del Cruz Azul mexicano se hizo con el rechace y rompió la pelota para marcar el segundo. Quedaban cinco minutos escasos y el triunfo argentino se mascaba. Sin embargo, Adriano no estaba dispuesto a permitir que su estrella se apagara bajo el nublado cielo de Lima. El fornido delantero, máximo artillero del torneo con siete tantos, agarró con clase un balón dentro del área y soltó un imponente zurdazo en el tiempo extra para restaurar el empate y dejar la suerte del partido a la ruleta de los penaltis. Al final, los brasileños se llevaron el gato al agua ante un adversario que mereció mejor suerte.