Diario de León

El Madrid evidencia mejoras pero reincide en sus antiguos vicios (2-2)

Los madridistas recuperan la presión defensiva aunque ceden un empate en dos despistes

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P. Muñoz - lisboa
León

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El Real Madrid empató sin brillantez en su primer test serio de esta pretemporada ante el Benfica (2-2), mucho más entero físicamente que el conjunto blanco, sensiblemente menos en forma, pero con mayor calidad en sus botas. El partido, que fue el plato fuerte de las celebraciones del centenario del club portugués, sirvió para comprobar que el técnico del Real Madrid, José Antonio Camacho, mantendrá el esquema táctico del año pasado, aunque todavía tiene mucho trabajo por delante. Camacho presentó un equipo idéntico al del último año. Sólo había dos novedades: Núñez por Figo y Samuel por Bravo. Este equipo, con la entrada del portugués por el canterano, será posiblemente el que dispute la previa de la Champions. Además, Portillo no entró ni siquiera en la convocatoria. Queda claro que no jugará a partir de septiembre en el club madridista. El Madrid demostró todas sus armas ofensivas y nuevas cualidades que antes no se le veía por ningún lado. Por ejemplo, la presión. Los jugadores del Madrid incluyeron en su diccionario de trabajo esta palabra. Desde el primer minuto, los blancos atosigaron a su rival, sin perder el sitio en el campo y movieron el balón con fluidez. Orden defensivo Una de las «obsesiones» del entrenador murciano es el orden defensivo, aunque el partido no pudo comenzar peor para la retaguardia del Real Madrid, que no supo parar a Zahovic, que se coló entre líneas para marcar desde fuera del área su cuatro gol de la pretemporada. Sin embargo, el conjunto blanco se quitó el «susto» del cuerpo en la siguiente jugada. Un balón, sacado de esquina por Beckham, cabeceado por Zidane y parado por Yannick, acabó en las botas de Ronaldo que, solo, remató a placer para empatar. Tras un gol anulado a Raúl dos minutos después por fuera juego, el partido entró en una fase de calma, propiciada por el todavía bajo estado de forma de los jugadores y las altas temperaturas que ayer se vivieron en Lisboa. El control del partido estaba en las botas del Benfica, más rodado ya en su preparación, que quedaba patente en los remates a puerta en los primeros veinte minutos del partido: nueve por parte del equipo portugués, por sólo cuatro del Real Madrid. El escaso peligro blanco lo ponía Ronaldo y las ganas de jugar el voluntarioso Raúl y Guti, que mantuvo a su equipo en el centro del campo ante la escasa aportación física de Zidane y Beckham, que sin el balón en su poder, que es cuando demuestran su calidad, poco podían hacer a estar alturas de la pretemporada. Mientras tanto Casillas, en su papel de salvador, tanto en internadas por la derecha de Miguel y Geovanni, como en un remate del delantero croata Sokota en el minuto 38, que se dirigía al fondo de las redes, hasta que los guantes del portero madrileño se interpusieron en su camino. En la segunda mitad y con los cambios, Helguera subió al mediocampo y Pavón fue la pareja del argentino Samuel en el centro de la defensa. Con el jugador cántabro mandando en la medular, el panorama cambió sensiblemente y el Real Madrid controló mejor el centro del campo y con ello el partido, que se tornó más aburrido por la escasa aportación de los numerosos suplentes que entraron en el campo. Con el público haciendo la ola para no aburrirse en exceso, Morientes demostró que tiene un sitio en este equipo con un gol en el minuto 77, tras un gran pase desde la banda de Raúl Bravo. Ya en el tiempo de descuento, el Madrid volvió a evidenciar sus problemas para defender las jugadas a balón parado, cuando Geovanni remató al fondo de las redes tras un lanzamiento de córner. No todos los vicios parecen abandonados por los blancos con respecto a la temporada pasada, pero a José Antonio Camacho aún le resta pretemporada para hacerlos desaparecer.

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