Sergio Gallardo queda fuera del equipo para los Juegos Olímpicos
Sergio Sánchez acabó en un aceptable sexto puesto y Reyes Estévez se coronó en 1.500

Sergio Gallardo (dorsal 111) muestra la desesperación de no poder entrar en las medallas
Reyes Estévez es el nuevo campeón de 1.500. Por las buenas o por las malas. Le era indiferente. Este Reyes arrastra buenos recuerdos. Recuerda al de las mejores añadas. Al de los grandes éxitos, al de las grandes marcas. Recupera el aspecto de aquel atleta imponente que recogió el testigo de una leyenda, Fermín Cacho. En la final se mostró como el más seguro. Asomó el pescuezo, con tics desafiantes, en los primeros metros, mortecinos, cuando los codos iban y venían. Pero antes del final, cuando se estaba cocinando el desenlace, se escondió, estudió las opciones y optó por hincarle el diente a Higuero por el interior mientras el burgalés vigilaba el flanco derecho, por donde también le rebasaría Álvaro Fernández, el recién llegado. Reyes Estévez destila autoconfianza y al fin saca pecho en un Campeonato de España, una costumbre que había perdido. Las últimas carreras tácticas habían sido un martirio para él. Pero esta vez, más calmado, con menos ansiedad, supo adivinar el acertijo. «Esta vez no se me podía escapar. Este año he sabido esperar y ganar un título que se me resistía. También lo conquisté en el 98 y esa temporada estuve espectacular», comentó el de Cornellá. El sucesor de Higuero en el palmarés ya sólo piensa en Atenas, en su reencuentro con los grandes mediofondistas. Y Reyes, claro, no se anda con remilgos: «Este año no se está corriendo tan rápido como antes y creo que puedo ser campeón con 3.33 ó 3.34». Clase a raudales La final femenina encumbró a Natalia Rodríguez (4:17.15), cuerpo de fondista pura. La tarraconense, la reina de esta disciplina en los últimos tiempos, no llegaba tan rodada como antaño. Pero tiene clase a raudales, la que le permitió doblegar en una de las finales más caras de Almería a las otras tres aspirantes a la terna olímpica. La recta final fue espectacular. Las cuatro aspirantes se pusieron en paralelo. A ver quién puede más. Un sprint para decidir el podio en el que fueron doblando la rodilla Zulema Fuentes-Pila, primero; Nuria Fernández, después, e Iris Fuentes-Pila, en última instancia. Otro momento estelar lo crearon los atletas de los 5.000. Otra carrera con varios aspirantes a las plazas olímpicas. Y en otro final increíble Carles Castillejo (13:44.66), que había sido superado a falta de 50 metros, se rehizo para recuperar el primer puesto ante Carlos García, que entró segundo por delante de su hermano Roberto. Las finales de 800 colocaron a dos de los mejores especialistas del mundo en lo más alto del podio. Antonio Reina (1:47.34) arrolló en la carrera masculina con una exhibición de poderío. El sevillano invita a soñar y se introduce en la nómina de aspirantes a medalla en los Juegos Olímpicos. Reina confía en sus posibilidades: «Me veo con opciones de estar entre los mejores en Atenas». Más enigmática era la respuesta de Mayte Martínez (2:03.35), que disputaba su primer 800 después de superar unos problemas de vértigo que le han lastrado media temporada. Pero la vallisoletana parece que ha superado este contratiempo y se destacó en solitario en la recta de meta. La reina de los lanzamientos en Almería ha sido Irache Quintanal. El sábado ganaba el título en disco y el domingo sumó su segundo oro en peso con una buena marca (17,20, mínima B). Quien también arrojó un registro notable fue Carlota Castrejana (14,23, mejor marca española de la temporada). Marta Mendía y Ruth Beitia, que han escenificado mil y un pulsos, protagonizaron en el estadio Mediterráneo un nuevo mano a mano tremendamente igualado. Las dos pasaron el 1,94, pero ambas derribaron el listón en 1,96. La igualdad en el número de nulos las condujo a un desempate sobre 1,92 en el que salió triunfal la navarra. Las dos también se verán las caras en Atenas. Lamela, baja por precaución La final de salto de longitud era uno de los grandes atractivos del Campeonato de España. Yago Lamela y el cubano recién nacionalizado Joan Lino se habían citado en Almería. Pero primero desertó Lino por molestias físicas y, durante el calentamiento, cayó Lamela. El regaló lo recogió Alberto Sanz (7,96). El asturiano, candidato al oro olímpico, sufre un dolor en el tendón de Aquiles que le tiene anclado prácticamente en los ocho metros, pero este domingo, con los Juegos ya en el horizonte, prefirió ser precavido.