CICLISMO
Escobar batió el récord de España y luchará por el bronce con el australiano Hayles
Boquea asfixiado. Sabor a sangre en la garganta. Traga aire pero no llega al músculo. Lleva casi cuatro minutos en la agonía y ya no es él quien pedalea. Continúa de forma automática, sin oxígeno, rayando sus fibras con los cristales de ácido láctico. Ni siquiera sufre; simplemente no puede ir más rápido. Aun así se sostiene ante los estragos del paso del tiempo. Sergi Escobar siente que va a menos, que se le escapa la posibilidad de luchar por el oro y la plata. Y sigue, porque aún queda la opción de pelear por el bronce. Asediado por el reloj, cruza la línea del velódromo: 4 minutos, 19 segundos y 581 milésimas, lejos del 4.16.862 (récord de España) que había hecho dos horas antes, en la primera manga. Lejos definitivamente de las dos primeras plazas, que serán para Wiggings y McGee. Pero cerca del bronce. El ciclista catalán acabó cuarto las series clasificatorias, a apenas 22 milésimas de su rival de este sábado en la lucha por la tercera medalla, el británico Hayles. «Creo que está a mi alcance. Si me recupero bien y lo hago como en la primera serie, es mía», dijo todavía tomando oxígeno. Escobar está en la linde de la medalla olímpica de persecución. Se lo jugará todo en una serie. 4.000 metros, 16 vueltas al horno del complejo olímpico: el velódromo. Ha sido elegido. Un elegido especial, aunque lo supo tarde. Tras los estudios y el servicio militar le dio por el ciclismo. Con 20 años. Descubrió la pista aún mucho más tarde. «Fui un día y me divertí». Hace tres meses, en Melbourne, se convirtió en campeón del mundo de la prueba de los cuatro minutos. «Y eso que soy el único amateur. Todos mis rivales son profesionales».