DIARIO DE UN EX OLÍMPICO
Puntualizando, que es gerundio
ANTES que nada quiero hacer una rectificación. Bueno, más que una rectificación, una puntualización. El otro día teoricé sobre la presión que deben soportar los deportistas a partir de algo que no recordaba bien quién lo había dicho ni donde. Me pone nervioso y en el fondo desconfío cuando leo u oigo eso de fuentes anónimas, un alto de cargo del Ministerio de tal, un componente de la ejecutiva de cual partido, un trabajador de la federación que no quiere dar su nombre y otras difusas fuentes por el estilo que muchas veces se aprovechan para lanzar rumores más o menos interesados o directamente invenciones. Por eso me puse a buscar. No fue fácil, pues voy acumulando todos los periódicos desde que se iniciaron los juegos. Multipliquen los once días por una media de tres, cuatro diarios, suplementos, etc. y salen un pico. Pero como soy muy cabezota, al final lo encontré. Era la última página de un periódico deportivo de esos que a veces les parece más importante que Beckham haya cambiado de peinado que lo que está ocurriendo en Atenas. No son todos y hay que reconocer que algunos están haciendo buenas coberturas, pero en general les puede su futbolerismo patológico. Ellos dicen que eso es lo que les hace vender periódicos pues a la gente principalmente le interesa el fútbol. Sin entrar en si esto es verdad o no, la pregunta del millón sería: Vale, aunque cuele, ¿pero a todas horas? A mí me encanta el fútbol, pero creo que si eres un periódico deportivo, unos Juegos merecen muchísimo más que el enésimo rumor sobre el próximo fichaje del Madrid o si a Ronaldinho le duele la cabeza. Y si no lo crees cambia la cabecera y anúnciate como un periódico futbolístico a secas. De paso te ahorras un montón de pasta en corresponsales pues por ejemplo, no los tendrías que enviar a las Olimpiadas. Pero yo estaba hablando de la fuente en la que me basé para desarrollar mis teorías. Llegados a este punto, compruebo desolado que mi puntualización o ha ocupado buena parte del espacio destinado a mis devaneos mentales. Una de dos, o me enrollo o me faltan líneas para poder explayarme a gusto. Supongo que hay más de lo primero que lo de segundo, por lo que concluiré con el acontecimiento estelar del domingo. No, no fue lo de la final de 100, que estuvo espectacular. No, la emoción del día vino con el voley-playa y el partido de cuartos entre Canadá y España. Lo emitieron por la 2 casi a la una de la mañana e hizo que me metiese en la cama a 130 pulsaciones. Menos más que valió la pena.