Diario de León

El Bierzo irrumpe con la plata de Escuredo en el medallero

El ciclista aprovechó su velocidad en la final de keirin a la que llegó porque fue repescado

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El ciclista José Antonio Escuredo logró la medalla de plata en la prueba de keirin de ciclismo en pista, en una final en la que combinó la lucha por buscar el oro, del que estuvo cerca, con la capacidad de control de los ciclistas que venían por detrás, lo que finalmente le garantizó una valiosa la medalla de plata. Escuredo nació en Gerona hace 33 años, pero tiene sus raíces en la comarca del Bierzo, ya que su padre José Luis Escuredo es natural de Toral de los Vados y su madre Marisa Raimonde es de Cacabelos. José Antonio es sobrino del ex diputado popular Ángel Escuredo y sus padres mantienen mucha vinculación con la comarca en la que aún participan en la empresa agroalimentaria familiar. Precisamente su padre abandonó la comarca antes de que naciese José Antonio para trabajar en el sector de la jamonería a nivel nacional. En el plano deportivo, la medalla de Escuredo puso un buen colofón a la actuación del ciclismo de pista en los Juegos. España se lleva dos medallas de plata, gracias a la obtenida anteayer por Joan Llaneras. Ayer, Escuredo se supo colocar entre los seis mejores del mundo tras una primera carrera bastante completa, una prueba de semifinales en la que no estuvo a la altura de lo esperado, pero en la que se clasificó tras la descalificación de otro ciclista, y una final en la que la presencia de dos ciclistas australianos complicaba la prueba de manera especial. En la final, desde pronto trató de imponer su ritmo e ir delante, que es lo que más se ajusta a sus posibilidades, y supo mantener esta posición hasta que finalmente se vio superado por el potencial del australiano Ryan Bayle, aunque Escuredo supo al final asegurar la segunda posición con autoridad por delante del también australiano Shane Kelly. En la recta final se produjo la caída del francés Mickael Bourgain, pero ya cuando el ciclista español tenía garantizada la segunda posición y Bayle estaba a punto de conseguir el oro. Subcampeón del mundo La de Escuredo, actual subcampeón del mundo gracias al título conseguido hace un par de meses en las pruebas disputadas en Melburne (Australia), ha sido la novena medalla de la historia del ciclismo español en unos Juegos Olímpicos, la segunda en los de Atenas, tras la obtenida por Llaneras. El otro español que competía en esta prueba, José Villanueva, resultó descalificado, mientras que en la prueba de puntuación femenina, Gema Pascual acabó la competición en sexta posición, tras un comienzo esperanzador de la prueba, en la que consiguió incluso imponerse en un sprint. Al final, dio la impresión de que Gema podía conseguir imponerse en un sprint, pero no lo hizo y quedó lejos del título que fue para la rusa Slyupareva. José Antonio Escuredo dedicó la medalla a los técnicos que en su día no confiaron en él, que pensaron que ya estaba acabado para este deporte y que «afortunadamente hace mucho tiempo que no están en la Federación». «De eso hace ya mucho tiempo. Ahora la situación es completamente diferente: somos un equipo que funciona y se ha demostrado que cuando entrenas bien, llegan los resultados. Antes, no entrenaba bien y por eso no ganaba», agregó. Escuredo opina que en su especialidad las victorias se deciden por detalles muy pequeños y considera que hoy tuvo algo de suerte, precisamente la que le ha faltado en otras competiciones. «Estoy muy satisfecho porque esta medalla es el colofón a la buena actuación de nuestro ciclismo en pista en estos Juegos Olímpicos», prosiguió el medallista, quien reconoció que en la serie semifinal se había confiado demasiado y tuvo que depender «de la descalificación del inglés para entrar». «Yo ni me acordaba de esa acción incorrecta, pero esa es una prueba de que hoy todo estuvo de cara», agregó el ciclista catalán, quien también recordó que, al margen de la suerte, el éxito había sido consecuencia de haber corrido «más con la cabeza que con los pies». Respecto al trabajo realizado en la carrera clasificatoria y en la final, Escuredo se mostró satisfecho por la intensidad con la que había competido. «La medalla no pesa nada, pero si pesara diez kilos no me la quitaría porque es la muestra del trabajo realizado. Yo soy el mismo de hace un año y que el que logró el subcampeonato del mundo hace dos meses», indicó. Escuredo reconoció que había sido decidido, que no había tenido miedo y que había estado muy fuerte. «Es importante estar fuerte, pero no es decisivo. A veces, te encuentras bien y pese a ello te quedas fuera en una prueba clasificatoria. Por ejemplo, si no tiran al inglés, me quedo sin la final». Escuredo ha preparado la competición en el CAR de San Cugat (Barcelona) desde hace tres años y el rendimiento ha sido el esperado a pesar de quelleva mes y medio sin poder entrenar al cien por cien porque se encuentra lesionado.

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