El Real Madrid aprobó con nota la asignatura pendiente en Europa
Los blancos cumplieron el trámite sin sobresaltos ante el Wisla y estarán en la Champions

Ronaldo besa la cabeza de Roberto Carlos tras marcar uno de sus goles
Un aplicado Real Madrid superó el examen veraniego previo al duro curso que se avecina como es debido, cerrando la eliminatoria lo antes posible y sin complicarse absurdamente la existencia frente a un limitado Wisla al que hay que agradecer su propuesta limpia y valiente. Si en Polonia prefirió madurar al animoso rival para recoger los frutos en el tramo final, en el Bernabéu optó por pisar a fondo el acelerador en el arranque, noquear a los polacos y, luego, pasear tranquilamente sus lujos y virtudes por la alfombra del Bernabéu. Bendito problema tiene Camacho con el 9, ya que si el Moro marcó diferencias en Cracovia con dos goles, Ronaldo hizo lo propio en el Bernabéu y acabó con cualquier incertidumbre en menos de media hora. Son la cara feliz de un equipo con buena pinta, la maquinaria engrasada y un entrenador que ejerce y, al menos por ahora, transmite a los jugadores su carácter ganador. La cruz, una noche más, el rostro triste de un Raúl que no se reencuentra a sí mismo, vivió otra noche gris y terminó sustituido. Deseoso de acallar todo rumor sobre su presunto deseo de cambiar de aires cuanto antes si Florentino Pérez no le renueva el contrato -el Tottenham anda detrás del luso-, Figo se echó al equipo encima en los primeros minutos. Como ya hiciera en Cracovia, jugó y se divirtió cada vez que encaró el balcánico Mijailovic, un lateral menor que se retiró en el descanso, y asistió recién iniciado el choque a Ronaldo para que el brasileño ejerciera a la perfección su papel, aunque fuese con el muslo. Malabarismos de Zidane Con el marcador aún más favorable y el campeón Polonia algo desanimado, los de Camacho no hallaron dificultades para navegar a favor de corriente y con el viento en popa. Y ello a pesar de ciertos desajustes para defender por las bandas, de algunos desequilibrios en el medio entre Beckham y Helguera y de ciertas imprecisiones de Pavón, llamado al banquillo tras el fichaje del inglés Woodgate aunque se reivindicó con su postrero gol. Antes de que Ronaldo volviese a acreditar su condición de excelente finalizador en un gran centro de Salgado que controló y colocó con precisión lejos de Majdan, el público, incluido el millar de animosos polacos presentes en Chamartín, jaleó los clásicos inverosímiles malabarismos de Zidane, la internadas de Roberto Carlos y los gambeteos de Ronie. También suspiraron los madridistas al comprobar que el ariete brasileño se recuperaba tras retirarse cojeando a la banda y fruncieron el ceño al ver a Raúl fallar un gol cantado, otro más. Con un juego a ráfagas, a veces insulso y otras rozando la perfección, el Real Madrid vivió feliz en la reanudación y si no firmó la goleada fue porque Majdan demostró ser un buen portero. Descanso para Raúl y Ronaldo Con todo decidido, Camacho movió el banquillo y decidió dar descanso a Raúl y Ronaldo para conceder minutos a Guti y Morientes, aclamado en su regreso a casa. Más tarde también descansaría Figo. No defraudó el epílogo, con ese gol de Pavón y la honra firmada por Gorwaski y festejado como un acontecimiento histórico por la hinchada polaca. Todos contentos. Walter Samuel, defensa argentino del Real Madrid, necesitó apenas un minuto para convencer al Santiago Bernabéu en su debut, tiempo en el que estuvo a punto de marcar un gol en su primera llegada al área rival. El defensa sudamericano le ha dado solidez a la defensa.