La Deportiva no acierta con la red ante un Palencia inferior
El meta local evitó lo que debió ser una merecida victoria de los blanquiazules en el estreno

El ex culturalista Rubén Vega fue expulsado en el último minuto del partido
La Deportiva no pudo pasar del empate en el debú liguero, pese a que contó con muchas más ocasiones que su rival, especialmente en una segunda parte en la que se hizo con el control del juego de manera abrumadora. Los bercianos, sin embargo, adolecieron de acierto en los últimos metros, confirmando de esta manera la gran necesidad de incorporar efectivos para una delantera que ya es escasa de por sí y que lo será aún más en la segunda jornada porque ayer era expulsado en el último minuto Rubén Vega, por doble amonestación. La historia del encuentro se resume diciendo que los blanquiazules empezaron dominando la situación, quizá favorecidos por el excesivo respeto que mostraba el Palencia en el primer cuarto de hora. En ese período se produjo una jugada extraña que bien pudo cambiar el curso de los acontecimientos. El meta local Jacobo se entretuvo con la pelota antes de despejar y terminó impactando con el cuero contra el cuerpo de Rubén Vega, saliendo rebotada la pelota junto al poste de una portería desierta ante el clamor del respetable que se temía lo peor. Sin embargo, a partir del minuto quince los palentinos se fueron arriba, con más corazón que cabeza, llegando a poner en aprietos a Manolo Rubio, gozando de dos ocasiones de peligro que no se transformaron en gol por muy poco. Bien es cierto que la Deportiva, sin trenzar un buen fútbol, dispuso de las ocasiones más claras, ya que Jesús estuvo a punto de marcar en un envío envenenado que se perdió junto a la escuadra y a poco del descanso, Rubén Vega puso a prueba la agilidad del meta Jacobo (el mejor de su equipo) quien terminó por despejar a córner su lanzamiento. Después de este primer tiempo en el que si hubiera que decretar un vencedor a los puntos, ése habría sido el Palencia, los de Tomé se pusieron las pilas tras el descanso y se hicieron con el total dominio de las operaciones. Miguel García empezó a carburar en la medular, bien auxiliado por su inseparable Úriz, a los que acompañaba un inconmensurable Toñín que se hizo amo de la banda derecha y desde allí metió en muchos problemas a la zaga de los morados. Fue una pena que ni el propio Toñín, ni tampoco Gonzalo, Miguel García, Fran o Bornes, acertaran a definir en lo que parecía un partido propicio para rematarlo en cualquier momento. Curiosamente, el central sevillano fue el que inauguró la serie de oportunidades claras para la Deportiva. Miguel botó una falta que Bornes peinó hacia atrás en el punto de penalti y sólo la prodigiosa estirada del meta Jacobo evitó que los bercianos tomaran la delantera en el marcador. Poco después, el que podría denominarse jugador revelación de la pretemporada, Miguel García, dejó constancia de su potencia de disparo en un remate que terminó en córner tras la enésima intervención de Jacobo. El partido sólo tenía un camino, el que conducía al portal palentino donde el espigado guardameta procedente del filial del Real Valladolid terminó por erigirse en el mejor jugador del partido. Los centros de Toñín no encontraron destinatario claro, e incluso el lateral pecó de falta de egoísmo por no acabar el mismo la jugada en alguna penetración que tenía olor a gol. En medio del vendaval blanquiazul, Albertín puso a prueba a Rubio con un buen trallazo desde la derecha, pero el madrileño demostró seguir por la senda de sobriedad que ya inició el año anterior. En el tramo final de la contienda siguió porfiando la Deportiva buscando los tres puntos que en verdad merecía. Pudo llegar el gol en otra extraña acción como la del principio del encuentro, cuando Miguel chutó desde lejos y el balón rebotó en un defensa que despistó a su portero, aunque el cuero perdió velocidad y Jacobo pudo atraparlo finalmente. Fran pudo marcar en el tramo final, pero su remate sin oposición salió desviado por encima del marco. De aquí al final aún dio tiempo para que Rubén Vega se fuera expulsado con rigurosidad.