La temporada de la trucha cierracon un balance más queaceptable
Quedan abiertas la pesca sin muerte y la pesca de ciprínidos, ya sin tantas aglomeraciones
El pasado martes, día 31 de agosto, concluyó la temporada de pesca con muerte que se mantenía en las aguas reguladas de los ríos Orbigo, Porma, Esla, Sil y Cea. Tal vez para despedir la campaña la presencia de pescadores fue masiva, pese a coincidir en día de diario. Ahora los más aficionados podrán seguir disfrutando de la pesca sin muerte, sin tantas aglomeraciones y con la posibilidad de pescar, bien en los tramos libres, bien en los cotos donde casi siempre hay permisos sobrantes. La trucha, además, cobra en estas fechas una inusitada actividad que le lleva a alimentarse de forma copiosa de cara a afrontar con reservas de grasa el invierno y su ciclo reproductivo, que puede durar de noviembre a febrero, y en el que apenas se alimenta. Por esta razón no suelen ser tan selectivas y acuden con mayor facilidad al señuelo artificial. A la hora de valorar los resultados casi todos los aficionados coinciden: «La temporada ha sido algo peor que la pasada, pero probablemente mejor que la próxima». Realizar una estadística de resultados es sumamente complicado, salvo la que los agentes forestales realizan en los cotos y que tampoco resulta muy fiable, pues contabilizan las truchas en el momento de recabar el permiso. A título individual este informador ha llevado, por vez primera en cuarenta años de río, un diario de pesca que arroja los siguientes resultados: 63 jornadas de pesca (habitualmente de tres a cuatro horas al mediodía) con 287 truchas de medida lo que da un promedio de 4,55 peces por jornada. En este recuento se incluyen tanto la pesca en acotados como, casi siempre, en tramos libres. No se contabilizan las truchas soltadas en los tramos libres sin muerte. A lo largo de la temporada hizo cuatro ceros, dos en el Esla, uno en el Torío y uno en el Cea. Siempre que acudió al Bierzo consiguió el cupo, incluido el coto de Pereje. Por tamaños, cinco truchas superaron el kilo de peso y los mayores promedios los consiguió en el Órbigo. Solo utilizó señuelos artificiales, preferentemente la cucharilla y la mosca ahogada. El mayor número de jornadas las realizó en el Esla seguido del Órbigo, Porma y Cea. Los mejores meses fueron abril en el Órbigo y julio en el Esla.