El gran vacío de talentos y el descuido de la cantera, problemas escoceses
Los escoceses están muy preocupados por su selección. Y no sólo porque no se haya clasificado para las últimas competiciones importantes, sino por la imagen que su equipo está dando por culpa, según ellos, del entrenador alemán Berti Vogts. A los aficionados les gustan las cosas claras y sin complicaciones. Si un jugador es centrocampista por la derecha, por ejemplo, no tiene que jugar como lateral. Si se juega al toque, no hay que jugar al pase largo. El teutón no entiende estas premisas y usa los partidos amistosos para realizar todo tipo de probaturas. Y esto está sacando de quicio a los hinchas, como demostraron en el último encuentro frente a Hungría. Pitada monumental al once y al entrenador, que cada vez está más cuestionado. Pero además de esta falta de identidad, Escocia está sufriendo graves problemas. Un gran vacío de talentos por el descuido de las canteras, que ha provocado la llegada masiva de extranjeros. Y los buenos jugadores que salen, no tardan en hacer las maletas para jugar en Inglaterra. Ese es el caso de la nueva hornada de futbolistas que encabeza Darren Fletcher. El central del Manchester United se fue con 16 años a jugar con los diablos rojos . Ahora, con 20, es el líder de la selección y la esperanza del fútbol escocés junto a los delanteros James McFadden (Everton) y Kevin Kyle (Sunderland), al centrocampista Barry Ferguson. Además, hay que añadir a los católicos lesionados Stephen Pearson y David Marshall, este último aquel portero que le amargó la vida y la eliminatoria al Barça la temporada pasada. Ninguno supera los 25 años. De la vieja guardia, Vogts confía en Jackie McNamara (Celtic) y en el delantero Paul Dickov (Blackburn), típico ariete británico. Un compendio de juventud y veteranía que el decimocuarto seleccionador de Escocia usa en un clásico 4-4-2 o incluyendo en el esquema el clásico líbero germano.