Juanín y Cadenas acaparan dos de los ocho premios de la Liga Asobal
La gala de presentación galardonó al siete ideal y al mejor entrenador de la campaña pasada
Quizá porque es de naturaleza tímida, Juan García Lorenzana (León, 1977) se fue poco a poco hacia el lateral de la cancha para ganar un puesto en el que, lejos de centrar la atención, pudiera cumplir con su labor. Allí, en el extremo izquierdo, el chaval que más rápido corría en Viloria de la Jurisdicción ganó a su pesar brillo empeñado en hablar bajo, trabajar mucho y seguir las coordenadas del topo: sin necesidad de focos, el instinto también hace camino. Nueve años después de entrar en el vestuario del Ademar con su cara de monaguillo que busca las vinajeras, Juanín sólo continúa con la misma talla en el diminutivo del nombre. Primero se hizo un sitio en el equipo, luego la grada inventó un compás de cuatro tiempos para corearle, más tarde intentó poner letra al himno de España en medio de una cancha internacional y, un día cualquiera, quizá ayer, se levantó de la cama con la sensación de no haber salido de casa. Y en el camino de la habitación al baño se dejó cuatro postales: una Liga, una Copa del Rey, una Copa Asobal y una Recopa de Europa. Poco amigo de los reconocimientos personales «porque los importantes son los que se consiguen con el equipo y en los otros nunca se piensa; son secundarios», el jugador leonés recogió ayer en Lleida, en la gala de presentación de la Liga Asobal, su premio como mejor extremo izquierdo de la campaña pasada. Alejado de criterios gremialistas o condescendencias políticas, el galardón se apoya en la votaciones vía internet efectuadas en la página del ente que gestiona la competición nacional por cerca de 10.000 aficionados. Ni siquiera este aluvión de clips del ratón del ordenador de miles de aficionados de toda España tienta la humildad del leonés: «Este premio supone que la gente piensa que puedo ser el mejor en mi puesto, pero es muy difícil de saber porque cada uno de nosotros tenemos nuestras cualidades personales». Tampoco ayuda a engordar su ego el recuerdo de que en los Juegos Olímpicos de Atenas fuera reconocido como el mejor extremo izquierdo, y se incomoda a la hora de pesarse en soledad, fuera del equipo. «Quizá sea una de mis mejores temporadas a nivel personal; en los tres o cuatro últimos años he cogido más responsabilidad dentro del Ademar y puede que todo eso se haya notado», musita. Un día le llamaron para una entrevista en directo en la radio, después de comer, y le preguntaron si dormía la siesta. «No, estoy recogiendo patatas con mi padre», dijo. Ahora, también recoge premios. Pero nunca se olvida de acudir a la cosecha.