Beckham saca de un apuro gordo al Real Madrid con una genialidad
Persisten las dudas notables en torno a la solvencia que alcanzarán los galácticos este año
Un soberbio lanzamiento de falta de Beckham bastó a un deficiente y lento Real Madrid para doblegar a un Numancia que comenzó timorato, pero se vino arriba paulatinamente y generó incertidumbre hasta el final. Los sorianos rondaron el empate y provocaron los silbidos del Bernabéu da un equipo de Camacho que repite viejos errores y no transmite buenas vibraciones, a pesar de que por vez primera en cinco años arranca con dos triunfos consecutivos. Este Madrid, igual que el de Del Bosque o el de Queiroz, juega con suficiencia, sobrado, casi al paso. Faltan movimientos sin balón de sus jugadores y rupturas por banda y sobran toque horizontal y conducciones más efectistas que prácticas. Se siguen viendo detalles geniales soberbias individualidades, como ese golazo a balón parado, los controles extraordinarios de Zidane o los gambeteos de Figo, el mejor aunque cada vez juegue más por el centro, pero no hay continuidad. Después de cerrar dos triunfos por la mínima, sin encajar un sólo gol, podría pensarse que al menos este Real Madrid defiende mucho mejor que antaño, pero eso tampoco es Real. Es cierto que todo el equipo está más pendiente de guardar la posición, pero no es menos verdad que modestísimo Numancia de Francisco, que salió casi derrotado de antemano del vestuario frente al gigante blanco, generó media docena de ocasiones e incluso estrelló en el tramo final un balón en la parte superior del travesaño. También el Mallorca, hace un par de semanas, pudo hacerle más de un gol. Raúl agrava su crisis El tedioso partido representó un paso más en la crisis de Raúl, quien ya suma más de ocho meses sin marcar en Liga en el Bernabéu y fue sustituido por Owen, mediada la segunda mitad, tras otra preocupante sucesión de errores. Estuvo siempre alerta, sin esconderse, pero no dio pie con bola. Ahora una caída torpe en el área cuando se internaba con peligro, luego un mal control, más tarde un pase errado en medio campo y, por último, yerro monumental en una ocasión pintiparada tras gran pase de Figo. El caso es que el capitán se fue cabizbajo, pero ovacionado por el Bernabéu. El Real Madrid cometió el error de recrearse, de no cerrar el partido, y acabó pidiendo la hora. Lesionado Pavón, tras recibir un golpetazo de Casillas, Guti tuvo su oportunidad pero apenas se dejó ver. Owen aportó más que Raúl, pero también falló delante del portero. Y Morientes, en diez minutos, poco pudo hacer. Dos de dos, pero el madridismo se marchó preocupado y Camacho sudoroso.