Diario de León

Ademar acompaña el triunfo con el toque de angustia de siempre

La primera incursión en la Liga encuentra el engranaje marista todavía pendiente de engrase

Miguel Ángel Zamora
León

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Ya está en marcha la Liga. No es nada nuevo. Desde hace diez años el asunto es el mismo, sólo que lo de empezar a sufrir, antes, se dejaba para más adelante, y este año, ya es tema de estreno sin más. Cierto es que cara a la grada, da más ambiente y emoción, pero... Ganó Ademar. En parte, lo hizo porque jugaba en casa y en parte por lógica. Pero el cuento de este año anuncia cambios notables. Bien es cierto que 60 minutos no dan para un análisis fidedigno. No está de más esperar, pero queda mucho que cambiar, si es que ha opciones de cambio. La primera mitad cruzó dos parámetros que se anuncian básicos en el devenir del equipo: la defensa y la velocidad. Cuando atrás Viran Morros y Carlos Prendes sujetaron el poder ofensivo gallego, no hubo problemas. Sin ellos, a morir por Dios. Y del asunto del contraataque dieron cuenta los números. De los 17 tantos que llevó León al marcador, solamente tres respondieron a acciones de juego estático y dos más cayeron desde los siete metros. Lo demás, robos de balón básicamente y alguna contra mínima bajo las pocas acciones de portería con el sello de Jorge Martínez. Para guardar en video Los primeros seis minutos dejaron acciones para guardar en el video. A tope anímicamente, una de las bazas que a va a tener mucho que ver este año en el rendimiento del bloque marista, y metido el equipo en el habitual arreón de salida, Teucro se encontró con un vendaval defensivo, que dejó dos pinceladas iniciales. El centro de la defensa gana muchos enteros con lo que trae Viran y lo que ha crecido Prendes, y Colón se dio el gusto de secar en buena parte del primer periodo a Rafa Dasilva, la referencia ofensiva gallega. Así que después del 6-0 con el que obsequió a la hinchada el siete local, el partido se puso ya un poco más serio. Fue coincidiendo con la segunda exclusión de Morros cuando León se vio en apuros. Teucro iba directo a meterse en el partido cuando sufrió una doble exclusión (13-10) que paro el primer golpe. El segundo no (15-12) y a la vista de que la cosa se le ponía complicada, Manolo Cadenas paró el partido (15-12). Hacía ya muchos minutos que había iniciado la ronda de rotaciones, para hacer llegar fresco al equipo al final del partido, pero entre las sanciones disciplinarias arbitrales y que la formación de Pontevedra no estaba por la labor de entregar el partido, el intermedio (17-13) dibujó un marcador más engañoso de la cuenta. De partido muerto se había pasado a medio partido por vivir, y aún quedaban muchos asuntos por decidir. Por ejemplo, si Juanín (7/8 por entonces) iba a seguir en la misma línea. Cambio de porteros Visto que Jorge Martínez se había ido al descanso un tanto frío (4/17) el banquillo dio la primera oportunidad en competición oficial a Erevik. No mejoró mucho el tema, porque a los efectos de un parcial 1-4 (18-17) y con Colón sentado en el banco por exclusión, el partido se metió en una dinámica peligrosa. Perales tomó el mando en ataque, y Viran volvió a la defensa. Erevik duró 13 minutos bajo los palos, porque Teucro llegó a empatar (24-24) y se temió lo peor. Al bloque visitante le dio por dejar pasar la oportunidad de colocarse arriba, y remató con un rifi-rafe improcedente, con Dasilva al mando, que terminó con tres exclusiones simultáneas, fruto del cual, Ademar dispuso de dos minutos para romper del todo el partido. Entre la bola que se le fue de las manos a Colón y los pasos de Metlicic, todo lo que acertó a sacar León al momento fue un 1-0 pírrico. Suerte que la recta final devolvió el tono defensivo al equipo y que la limitación de efectivos forastera (apenas rotó los cambios) se hizo notar.

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