Abierto el plazo de solicitud para cazar en las reservas
León cuenta en su territorio con tres de las nueve reservas de la comunidad autónoma

Julio Oliver junto al celador, Eliseo, tras abatir un ciervo en Riaño
Situadas en los bordes montañosos de Castilla y León las Reservas Regionales de caza son todo un lujo para los aficionados a la caza mayor, y no solo por la excepcionalidad del paisaje y de la fauna cinegética, sino también por el bolsillo. La provincia de León cuenta con tres de las nueve reservas donde, además, existe mayor variedad de especies. En Ancares y Mampodre se caza el ciervo, el corzo y el rebeco tanto medallable como no medallable. En Riaño, además de las anteriores especies se puede cazar la cabra montés, especie emblemática y exclusiva de la Península Ibérica, que atrae a las reservas a cazadores de todo el mundo que pueden pagarlo. La reserva de la Sierra de Gredos en Avila cuenta como única especie con la cabra montés, la Sierra de la Demanda en Burgos ciervos y corzos, Fuentes Carrionas en Palencia ciervo, rebeco y dos lobos, Las Batuecas en Salamanca cabra montés y corzo, la Sierra de Urbión en Soria ciervo y corzo y la Sierra de la Culebra en Zamora ciervo, corzo y cuatro lobos. Puede decirse que la práctica totalidad de los cazadores que acuden a los recechos consiguen disparar sobre el ejemplar seleccionado. De igual forma la mayoría consigue abatir y cobrar la pieza y tan solo un mínimo porcentaje dejan herida a la misma lo que agota la vigencia del permiso. Unicamente los permisos para el lobo mantienen un porcentaje bajo. De los seis permisos que se expidieron el pasado año tan solo se cobraron tres lobos, justo el cincuenta por ciento y es que este cánido de inteligencia excepcional resulta muy difícil de batir lo que supone un extraordinario trofeo para el cazador que busca la dificultad. El rebeco es otra especie genuina de la alta montaña que tan solo se mantiene en León y Palencia. La sobreabundancia existente en Riaño, lo que a la larga produce una cierta degeneración de la especie, aconsejó otorgar el pasado año 127 permisos para animales no medallables de los que se abatieron 118. El precio que se paga por los permisos consta de una cuota de entrada de 210 Euros para el corzo, 240 para el rebeco, 360 para el ciervo, 420 parra la cabra montés y 480 para el lobo. Además, y si se cobra la pieza hay una cuota complementaria en función de la calidad del trofeo. Los más valorados son la cabra montés y el lobo que alcanzan los 2.400 Euros el segundo y una cifra similar la cabra cuando es medalla de oro. El rebeco que es el mas barato va desde los 75 Euros los ejemplares no medallables a los 500 si se consigue, cosa muy difícil, un medalla de oro. A pesar de estos precios las solicitudes superan ampliamente el número de permisos disponibles, por lo que la mayoría de cazadores deben acudir a las subastas que realizan Ayuntamientos y Juntas Vecinales. En efecto, las entidades locales que tienen terrenos en los límites de las reservas reciben, a cambio de la cesión, un número de permisos de caza. El importe de la subasta de estos permisos, que supera ampliamente los establecidos para los agraciados en el sorteo, constituye una fuente de ingresos, a veces la única, de estas Administraciones. Los cazadores interesados en participar en el sorteo de permisos de caza «a rececho» en las Reservas Regionales de Caza de Castilla y León deberán dirigir su solicitud a la Dirección General del Medio Natural de la calle Rigoberto Cortijoso 14 de Valladolid, CP 47014 pudiendo presentarse en todos los Registros de las distintas delegaciones provinciales. El plazo de solicitud es el comprendido entre el 15 de octubre y las catorce horas del 15 de noviembre. Las solicitudes se cumplimentarán en el modelo oficial que será facilitado en todos los Servicios Territoriales de Medio Ambiente y en las oficinas de Atención al Ciudadano.