Diario de León

La Deportiva hace feliz a su aficióncon un gran partido ante el Athletic

Los bercianos ratificaron el buen fútbol ofrecido en Burgos y esta vez no perdonaron tanto

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Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

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Gran partido de la Deportiva ayer en El Toralín ante el filial del Athletic de Bilbao, cuya filosofía futbolística contribuyó a que los aficionados pudieran presenciar un buen espectáculo que acabó en victoria para su equipo, merecida después de lo visto a lo largo de los 95 minutos de que constó la contienda. En realidad la afición blanquiazul está de enhorabuena porque esta temporada se están viendo minutos de muchos quilates en El Toralín. Lo único que le falta al equipo de Tomé es aumentar su poder resolutivo para que la fiesta sea completa y ahí es donde radica el único problema de una escuadra que va entonándose con el paso de los partidos. Y es que no merecía llegar a un final tan apretado como el que ayer se pudo contemplar en Ponferrada. Sin embargo, a la ya tristemente habitual falta de pegada de los locales, se unió esta vez un rival con ansias de victoria, muy diferente a lo que tradicionalmente se ve por estos pagos y además todo ello acompañado por un árbitro tan meticuloso como falto de tacto para saber leer el partido. Los jugadores están revolucionados en muchas ocasiones, pero no es normal que un partido donde apenas hubo brusquedades concluya con tres expulsados y todos ellos en los últimos compases de la contienda. El caso es que los locales inicaron pronto su festival ofensivo. A los cinco minutos, Rubén Vega, junto con Miguel el mejor de los blanquiazules ayer, mandó un preciso centro sobre Kaiku que no llegó por poco a rematar. Poco después Miguel ensayó su potente disparo, al que respondió Pampín con una gran intervención. A renglón seguido el que no llega es Tarradellas en boca de gol cuando Kaiku le había puesto un balón de oro. No paraban los de Tomé en busca un gol que se resistía. Esta vez Rubén Vega se la pone medida a Tarradellas en el segundo palo, pero el cabezazo del catalán se estrelló contra el cuerpo de Ustaritz. Se prodigó mucho la Deportiva en los disparos lejanos y especialmente Fran. El zamorano buscaba la escuadra con un potente remate que provocó el lucimiento del meta Pampín. Antes del descanso, el maragato Rubén Vega asombró un detalle técnico que hubiera firmado el mismísimo Zidane. Fran le manda un balón aéreo que el atacante controla inverosimilmente de espaldas y, sin dejar el cuero contactara con la hierba, remata con la zurda, yéndose el balón junto al poste. El público ovacionó con merecimiento la acción de calidad de Rubén Vega. Mereció el gol. La segunda mitad resultó menos vistosa pero, lo que es el fútbol, los de Tomé iban a resolver el compromiso después de los muchos merecimientos que habían acumulado en los primeros 45 minutos. Empezó avisando el Athletic por medio de Lizoain que envió alto cuando estaba solo ante Rubio tras una gran jugada de Gontzal por la derecha que le había ganado la espalda a Jesús. La Deportiva contestó con una jugada que mereció acabar en gol. Fue una falta botada por Miguel sobre Fran, remata el zamorano, rechaza a duras penas Pampín y Rubén Vega vuelve a rematar, salvando de nuevo el cancerbero rojiblanco. Tarradellas da en la diana Cuando menos claro estaba el partido para los blanquiazules, Rubén Vega monta un contragolpe por la derecha, se va de Amorebieta y penetra hasta servir raso hacia el interior del área, donde irrumpe el catalán Tarradellas para empujar a la red, anticipándose a los centrales y al meta Pampín. Era el tanto que venía a hacer justicia a los méritos de un equipo que se cansa de fabricar opciones de gol y que a duras penas ve recompensados sus esfuerzos. El Athletic llegó con ánimo de puntuar a través del buen fútbol, pero Garmendia envió a las nubes ante Rubio. Los de Tomé aguantaron al final con uno menos por la expulsión de Toñín al que luego seguirían Goikoetxea y Miguel.

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