Diario de León

El Madrid especula con el juego para ganar sin agobios al Málaga (0-2)

Un penalti transformado por Figo y una acción aislada de Owen finiquitan a los malacitanos

Toledo persigue a Zidane durante un lance del encuentro de ayer

Toledo persigue a Zidane durante un lance del encuentro de ayer

Publicado por
Pedro Vilches - málaga
León

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El Real Madrid apostó por la defensa para volver a ganar en la Liga fuera de casa, lo que no conseguía desde la primera jornada, sumar su séptimo partido sin conocer la derrota, y ascender a la segunda plaza, manteniéndose a siete puntos del Barça. Para lograr una mayor consistencia de medio campo hacia atrás, García Remón alineó a Celades a cambio de Owen y el Madrid, ante un débil Málaga, pudo afrontar un encuentro muy cómodo que se le puso a favor gracias a un polémico penalti por una falta fuera del área a Zidane que Iturralde González señaló dentro. Aunque tampoco brilló en ataque en La Rosaleda y reservó fuerzas para duelos más comprometidos, el Madrid fue un conjunto más equilibrado y práctico y esta vez no tuvo que sufrir las contadas veces que el Málaga se acercó a su área. El Madrid tampoco llegó demasiado, pero en la segunda parte le bastó la calidad de Owen para lograr el segundo y certificar su clara superioridad. El árbitro echó una mano al Madrid en la primera falta del partido, pero el Málaga decepcionó durante todo el encuentro, en el que los blancos ofrecieron muchísimo mejor nivel defensivo que ofensivo y no pasaron apuros. Sólo tuvo el Málaga unos minutos de reacción y rabia tras el 0-1, pero Wanchope fue excesivamente individualista, y una vez superado el breve agobio, el Madrid volvió a hacerse con el control del balón, aun sin ningún brillo cuando traspasaba el medio campo y sin apenas oportunidades. El Madrid comenzó ejerciendo un dominio esperado, pero pecó de excesiva lentitud y falta de llegada. Antes del discutido penalti, su única ocasión fue un disparo cruzado de Roberto Carlos que obligó a emplearse a Calatayud, y prefirió contemporizar y esperar que se le presentase otra ocasión que pudiese sentenciar. Fue muy escaso el bagaje ofensivo del Madrid, aunque tuvo el partido controlado en todo momento y el Málaga se encontró con una maraña que no fue capaz de superar. Hasta que salió Owen El equipo de García Remón no mejoró en nada en ataque tras el descanso hasta la salida de Owen, pero el que estaba obligado a ello era el Málaga, y los madridistas mantuvieron a raya a los andaluces, incapaces de llegar a las inmediaciones del área. Con el Madrid completamente replegado, los minutos fueron pasando con absoluta tranquilidad para los visitantes, a quienes les bastaba esperar atrás para volver a recuperar el balón frente a un Málaga sin chispa, sin bandas, y muy previsible atacando. Aunque la pelota estaba siempre en campo blanco, el Madrid se sentía muy seguro, y no tenía ninguna intención ni prisa por buscar otro gol. El Málaga, pese a los cambios de Manzano, no era rival que pudiese dar emoción, y García Remón decidió sacar a Owen para dar alegría a un choque adormecido con nulo fútbol y sin ocasiones. Al inglés le bastaron ocho minutos para marcar su tercer gol en la Liga, culminando con brillantez una gran jugada de Míchel Salgado. Ahí se hundió definitivamente el Málaga y el Madrid se hartó de tocar y de reiterar su superioridad, aunque aún hubo alguna llegada aislada, sin fe ni puntería, de los locales.

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