Diario de León

Tomé debería dejarle más libertad a Juan Povedano para atacar

Fran está demasiado volcado en el centro y queda un pasillo por la derecha que el equipo no aprovecha

Rubén Vega rueda por los suelos con Miguel observando la acción

Rubén Vega rueda por los suelos con Miguel observando la acción

Publicado por
Ramón Díez - enviado especial | san sebastián
León

Creado:

Actualizado:

La Deportiva tiene problemas con el gol, eso es un hecho y además no es algo nuevo, desgraciadamente. Hay que mejorar en la definición, se ha escrito, se ha comentado y se ha insistido en ello con profusión. Sin embargo, también debería ser objeto de análisis estudiar la posibilidad de encontrar más caminos que conduzcan hacia el portal enemigo. De este modo se incrementarían las opciones de marcar, algo que por lo visto hasta la fecha se necestia con urgencia ya que para hacer un gol, los de Tomé precisan de diez o doce ocasiones por partido. Si sólo se hacen cuatro o cinco, como sucedió ayer, parece muy complicado que se pueda marcar un gol. Y sin marcar, ya se sabe que el premio es de un punto, en el mejor de los casos. Ayer en Zubieta se puso de manifiesto un detalle que ya antes se había detectado. La Deportiva tiene el balón en su poder mucho más tiempo que el contrario, pero cuando Miguel (que oficia como director de orquesta) posee el cuero, encuentra dificultades para moverlo con solvencia. Suele entregar a Tarradellas en banda izquierda, a Rubén Vega cuando baja a recibir para iniciar la jugada de ataque, lo pasa atrás cuando se ve presionado o juega con Fran a su derecha. Sin embargo, el zamorano recibe en el carril del ocho, no ocupa la banda que parecería su hábitat natural. Ahí se ve rodeado por defensas, centrocampistas rivales y también incluso por algún delantero que baja a taparle. Esta situación provoca un pasillo enorme por la banda derecha. Ayer se pudo comprobar con meridiana nitidez. Fran tiene el balón, levanta la cabeza y no encuentra soluciones o las que se le ocurren resultan arriesgadas, por lo que a veces acaba perdiendo el cuero ante la dificultad de combinar con un compañero bien situado. No hablemos ya de Kaiku que se convierte en una isla entre los centrales del equipo adversario. Fran se desespera viendo cómo Juan Povedano apenas atraviesa la línea divisoria. En ocasiones le entrega el balón, pero es un paso atrás que obliga al madrileño muchas veces a jugar hacia atrás con Bornes o Soto, con lo que toca volver a empezar el movimiento ofensivo. La pregunta es ¿por qué Tomé no le permite a Povedano ocupar ese carril por su banda? Es una pena no aprovechar esa situación que obligaría al contrario a adoptar más precauciones porque Pove sabe ponerla muy bien, como conoce el propio Tomé. La respuesta es simple. El técnico prefiere no arriesgar a un contragolpe del equipo contrario y más fuera de casa.

tracking