La mano de Lotina
SI EN ALGO ha cambiado el Espanyol con respecto al año pasado es el apartado psicológico, en el que ha tenido mucho que ver el entrenador, Miguel Angel Lotina, cuya capacidad de motivar a sus jugadores volvió a quedar reflejada esta jornada, en este caso en la figura de Iván de la Peña, quien supo cambiar el signo del partido ante el Racing de Santander (2-1) cuando salió al campo. La historia había comenzado días atrás: el técnico argumentó la suplencia del jugador en Anoeta explicando que De la Peña perdía demasiados balones. Más tarde, el jugador reivindicó su juego y recordó que el riesgo en el pase implica, a veces, perder el balón. Pero Lotina ya había encontrado la forma de «picar» a su jugador, demasiado ausente en los partidos anteriores. La apuesta salió perfecta, porque De la Peña tampoco fue titular ante el Racing, pero saltó al campo mediada la segunda parte más motivado que nunca y supo revolucionar el encuentro con un pase de gol a Maxi Rodríguez. Marcó de penalti el argentino, precisamente el protagonista de un caso similar seis días antes. En esa ocasión, fue Maxi quien reconoció estar molesto por no jugar. «Yo prefiero un minuto de trabajo en el campo que cien titulares en la prensa», le contestó Lotina. Tocado en su orgullo, el jugador rindió a tope: suyos fueron los dos goles del equipo en Anoeta (0-2). Con el que firmó ante el Racing, Maxi iguala ya su mejor cifra en Primera, los siete goles de la temporada de su llegada a España, la 02-03. Esa parece ser la receta de Lotina: demostrar que nadie tiene el sitio asegurado, que los suplentes sólo lo son circunstancialmente y que los jugadores pueden dar de sí más de lo que creen. Ahora, tras varias temporadas sin brújula, el equipo ha encontrado su camino y un patrón de juego que le sienta muy bien.